LA INDEPENDENCIA DE CABINDA

ANÁLISIS DE LA HISTORIA Y DEL DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO

ASUNTO

Me pidieron que escribiese urgentemente mi parecer, esencialmente en Derecho Político, y más particularmente a la luz del Derecho Internacional, sobre la actual reivindicación de la Independencia de Cabinda por parte del FLEC (Frente de Libertaçao do Estado de Cabinda) tanto en relación a Portugal como a la República de Angola, a la cual Cabinda estuvo administrativamente ligada desde 1956, debido a lo que parece -al menos- pura comodidad burocrática.  

Sea como fuere, Cabinda está geográficamente separada de Angola. También los está en el plano étnico y, en gran medida, en el lingüístico (predominio de la lengua francesa sobre la portuguesa). Todo ello, se acredita mediante todas las informaciones que poseo.  

El lector encontrará, seguidamente, las conclusiones del estudio que hice sobre los aspectos fundamentales de esta cuestión.  

CABINDA. SU CONSISTENCIA Y SITUACIÓN.

Cabinda es un territorio que actualmente se extiende por más de 10.000 kilómetros cuadrados.  

Es, pues, un pequeño territorio a escala africana, pero todavía mayor que el que poseen la Isla de Santo Tomé, la Isla de Fernando Pó o la Isla do Príncipe. A su vez, es veinte veces mayor que las Seychelles (404 km2) y cinco veces más grande que la Isla Mauricio (1.856 km2) o el Archipiélago de las Comores. Gambia, por ejemplo, mide 10.369 km2.  

Recursos.

¿Cuáles son los recursos de Cabinda?. ¿Separada de Angola, quedaría Cabinda sin recursos suficientes para subsistir como país?.  

Los recursos conocidos del suelo y del subsuelo de Angola propiamente dicha, existentes en su inmenso territorio, tanto como sus riquezas previsibles, son extremadamente importantes.

 

Las riquezas propias del pequeño territorio de Cabinda, tanto en la agricultura (café, cacao, aceite de palma, bananas y productos alimentícios), como en la pesca, la ganadería y en el subsuelo (el petróleo y los diamantes, ya en exploración como en Angola, y los fosfatos y los manganesios) de ninguna forma serían indispensables para la vida angolana ni para su presupuesto, y permitirían la existencia de Cabinda como una Entidad Internacional Viable.

 

Población.

¿Cual es?. ¿Es diferente, por lo que parece, a la de Angola?.

 

La población de Cabinda, numéricamente comparable a la de las Seychelles (60.000 hab), Luxemburgo (300.000 hab), Gambia o Guinea Ecuatorial (250.000 hab aprox.), es de unos 300.000 habitantes originarios, de los cuales apenas un tercio reside en su propio territorio, mientras que los restantes dos tercios viven en los países vecinos: República Popular del Congo y Zaire, donde buscan trabajar lejos de la guerra y la ocupación de las FAA de Angola.

 

Los cabindas son, étnicamente, diferentes a los angoleños, como fue claramente expresado por S.E. David Charles Ganao, Ministro de Asuntos Extranjeros de la República del Congo; por S.E. Bagbeni, Embajador de Zaire en Etiopía, durante la 24ª Sesión del Consejo de Ministros de la Organización de la Unidad Africana, en Addis-Abeba, el 19 de febrero de 1975.

 

Por el contrario, los cabindas, son parientes próximos de los pueblos del Zaire y del Congo, entre los cuales Cabinda constituye un Enclave. Sobre este tema puede verse también el número 739, página 21, del periódico "Jeune Afrique" (Joven Africa), publicado el 7 de mayo de 1975.

En la medida en que avanzan en su educación formal, los que son instruídos (una gran mayoría), el 90% de los cabindas habla francés y apenas el 10% habla portugués. A pesar del esfuerzo por enseñar portugués a la población de Cabinda, la abrumadora preponderancia del francés se debe a que Cabinda es un enclave relativamente pequeño, entre dos estados francófonos muy grandes (los Congos).  

La vecindad inmediata de estos dos grandes estados francófonos y el parentesco de sus etnias con las etnias de Cabinda, se encuentran en el origen de su evidente diferencia en relación a las poblaciones lusófonas (es decir de habla portuguesa) que habitan en Angola.  

Hay, pues, entre los Cabindas y los angoleños, diferencias muy importantes que no volverían fácil una convivencia cotidiana entre ambos, a menos que los Cabindas acepten claramente un régimen de vida en común, lo cual parece bastante lejano a suceder en la realidad. 

La separación geográfica de Angola y Cabinda. Sus inevitables consecuencias.

Una faja de territorio zairense, con una extensión de 60 kilómetros, separa a Angola de Cabinda, creando, de hecho, ciertas dificultades de comunicación entre los dos territorios.

En mi entender, tales dificultades se agravan lógicamente por la existencia de la faja de territorio del Zaire, que es necesario atravesar constantemente, y que permiten presumir en los zairenses una importancia y un interés estratégicos y económicos que son fundamentales. En efecto, dicha faja constituye, simultáneamente, el único acceso al mar del Zaire, la desembocadura y el curso inferior del río Zaire (o Congo) y , probablemente la línea de tránsito más importante para su comercio.

A primera vista, juzgo muy improbable que el Zaire pueda resignarse a conceder un derecho de paso en forma continua, aunque sea pacífico, entre Angola y Cabinda, aún en el improbable caso de que en el futuro pudiesen constituir un solo y mismo estado.  

Esta situación del Zaire, me hace acordar a la Polonia de 1919 a 1932, con su puerto de  Gdynia, pudiendo crear un nuevo Corredor de Danzig.  Y además, un tal peligroso precedente internacional, revela el peligro resultante de tales circunstancias. Conviene recordar que ellas produjeron otrora, entre Alemania y Polonia, contínuas fricciones, que finalmente condujeron a la Segunda Guerra Mundial.

 

Ante tales realidades, no puedo menos que dudar que tanto las poblaciones de Cabinda como las de Angola, puedan desear su unión dentro de un estado grande y único, ya que tal solución me parece, por lo menos ante un primer abordaje del problema, puede volverse rápidamente explosiva que traerá, a la larga, las mismas consecuencias que viene produciendo hasta ahora la ocupación de las FAA desde 1975 y que, seguramente, no pueden ser íntimamente deseadas por ninguno de ambos pueblos.

 

La Reivindicación de la Independencia de Cabinda, en relación a Portugal y a Angola. Su antigüedad. ¿En qué medida son tenidos en cuenta los sentimientos de las poblaciones?.

Las reivindicaciones de la Independencia, respectivamente de Portugal y de Angola, se manifestaron en Cabinda de manera muy prematura, ya en tiempos de la primera unión administrativa de Cabinda y Angola, decidida por los portugueses en 1956.

 

Como efecto, fue creado en 1960 el Movimiento de Libertaçao do Estado de Cabinda (MLEC). Después en 1963, nacieron dos nuevos agrupamientos: el Comité de Acçao de Uniao Nacional dos Cabindas -CAUNC- y la Aliança do Maiombe -ALLIAMA- que se formaron con el mismo objetivo de lograr la Independencia de Cabinda.  

Entre el 2 y el 4 de agosto de 1963 se fusionaron los tres movimientos, luego de la renuncia patriótica de todos sus líderes y la erección de un líder único: Luis Ranque Franque. Aquí puede verse el verdadero sentimiento de patriotismo de Cabinda.

Los movimientos de liberación de Angola, en número de tres, nunca lograron fundirse, limitándose a un entendimento en un pequeño número de puntos.

Por el contrario, el FLEC -el ahora Frente de Libertaçao do Estado de Cabinda-, publicó un pormenorizado programa de acción, tanto en el plano político, como en los planos económico, social y cultural, con especial atención a la defensa nacional.

Por lo pronto, debo recordar que el 20 de noviembre de 1962, Ranque Franque ya había sido oído por la 4ta. Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (solamente en nombre del MLEC, entonces único movimiento existente). En este sentido, puede consultarse los documentos de la 17ª Sesión de la Asamblea General de la ONU, 4ta. Comisión A/C 4/SR 1391 - 23-XI-1962 - original francés y Doc. A/C 1392, de 26-XI-1962.  

También no fue sino con una cierta sorpresa que tomé conocimiento de un acuerdo celebrado el 15 de enero de 1975 entre los representantes de los tres partidos o "Movimientos de Liberación" de Angola, de una parte, y los representantes de Portugal por otra, cuyo artículo 3ro. declara que Cabinda era parte integrante e indivisible de Angola.  

De una lectura pormenorizada de dicho texto, puede desprenderse que tal claúsula fue includia a pedido de los partidos angoleños. Y ello, hace preguntarse inmediatamente si cualquiera de los tres partidos angoleños podía haber sido considerado como representativo de la opinión de los cabindas. Indudablemente no.  

La lectura del referido Acuerdo, también me lleva a expresar una duda en cuanto al artículo 41, que incluye una disposición verdaderamente singular, y asimismo sin precedentes,  según la cual las candidaturas a la Asamblea Constituyente  (cuya elección y reunión están previstas en el mismo texto) sólo podrían ser presentadas por los movimientos de liberación FNLA, MPLA y UNITA, firmantes del Acuerdo. Tales agrupamientos son declarados como únicos representantes  del pueblo angolano, dentro del cual se incluye al cabindés de manera inconsulta.

 

Según documentos que obran en mi poder, los movimientos angoleños de liberación que firmaron el Acuerdo no tenían prácticamente ninguna influencia entre los pueblos de Cabinda, cuya población común y sus intelectuales se agrupaban, como ya señalé, dentro de otras agrupaciones de liberación de carácter local.  

En cualquier hipótesis, desde 1963 sólo el FLEC se afirmaba como único representante de las poblaciones de Cabinda,  en sus aspiraciones independentistas. Y ello, tanto en relación de Angola como de Portugal.

Del mismo modo, también me sorprendió el hecho de constatar que la incorporación de Cabinda en Angola fue declarada en el artículo 3 del referido Acuerdo del 15 de enero de 1975, cuando la propia Constitución de la República de Portugal, en la enumeración de los territorios portugueses, distinguía claramente a Cabinda respecto de Angola. Lo dicho puede verse claramente en los artículos 1 y 2 de la Constitución portuguesa de 1933.  

Sin embargo, todos estos hechos, realmente sorprendentes, pueden ser analizados, apreciados y rebatidos con fundamentos jurídicos.  

También deseo resaltar el hecho de que el FLEC viene reclamando en forma permanente la organización de un referedum en Cabinda, bajo la autoridad y la garantía de la ONU o de la OUA, para que pueda quedar perfectamente en claro que Cabinda desea su independencia, tanto en relación a Angola como a Portugal.

 

Todo ello me lleva también a preguntarme si los artículos 3 y 41 del Acuerdo del 15 de enero de 1975 corresponden a una exacta y juiciosa interpretación de las realidades locales y de la opinión de los Cabindas, ya que en dicho Acuerdo se quiso prohibir -de manera evidente- la libertad de los partidos propiamente Cabindeses para que pudieran pronunciarse con absoluta libertad.

 

Impresiones emergentes del examen de los hechos citados.

Un simple examen del conjunto de los hechos hasta aquí referidos permite preguntarse, en verdad, si sería prudente anexar a Angola un pequeño territorio capaz de bastarse a si mismo, cuando, por otro lado, dicho territorio se presenta como diferente en los aspectos étnicos, lingüístico y geográfico, y su anexión por parte de Angola parece susceptible de provocar un día (tal vez próximo) serias dificultades de vecindad por lo menos con uno de los dos grandes estados vecinos, sobre todo en virtud del fuerte argumento de que tal anexión es contraria a los deseos de las poblaciones de Cabinda.

 

Se trata, sin duda, apenas de un examen de las realidades locales, pero considero mi deber expresar parte de las serias dudas que prevalecen en mi espíritu en cuanto a la prudencia de las disposiciones del referido Acuero luso-angolano del 15 de enero de 1975.  

Estas dudas mías, aumentan todavía más, cuando tomé conocimiento de las intervenciones de los representantes del Congo y del Zaire, en la OUA, en 19 de febrero de 1975. Tales intervenciones fueron retomadas con particular vigor, el 9 de abril de 1975, en Dar-Essalam, por S.E. Bula Mandungu Myati, Comionado de Estado del Zaire para los Asuntos Exteriores.

 

También dichas declaraciones deben ser tomadas en cuenta para llevar a cabo el examen de la situación real de Cabinda.

 

Segunda Parte. La situación de Cabinda, examinada en sus aspectos histórico y jurídico.

 

Pueden ser resaltadas varias cuestiones:

 

¿En qué atmósfera jurídica aconteció históricamente la adquisición de Angola y Cabinda por Portugal?

Aquí es preciso remontarse hasta los orígenes. Fueron los navegantes portugueses que, a partir del siglo XIV (en rigor, a partir del siglo XV) descubrieron los antiguos reinos de N´Goyo, de Kakongo y de Loango, situados en una región muy vasta e imprecisa, extendiéndose tal vez desde la actual Costa de Marfil hasta los alrededores de Luanda, más al sur de la desembocadura del río Zaire, región que -por cierto- fue muy poco descrita en aquella época remota.

 

La adquisión de Cabinda específicamente, es reciente y mucho más conocida. Resulta de tres tratados de Protectorado, celebrados hacia fines del siglo XIX, a saber:

 

El Tratado de Chinfuma, el 29 de septiembre de 1883.

El Tratado de Chicamba, el 20 de diciembre de 1884, y

El Tratado de Simulambuco, del 1 de febrero de 1885, que, de alguna forma vendrá a anular y a sustituir a los dos anteriores.

 

Comenzaré por situar este tratado en su contexto jurídico internacional.

Cuando surge dicho Tratado, los estados europeos, desde hacía varios años en plena expansión colonizadora en las costas africanas, buscaban consolidar y desarrollar , al menor costo posible, sus extensas y numerosas posesiones.

Se hallaba bien definida la tendencia de llevar a cabo la expansión y la consolidación de los imperios coloniales desde la costa hacia el interior del Continente Africano.

 

Pero se producían choques entre los imperios colonizadores. Aquel que desembarcaba en una región y dejaba en ella algunos soldados o comerciantes, o celebró un acuerdo oral o escrito con tal o cual jefe soberano local, se daba cuenta que otro estado estaba tratando de instalarse en el mismo lugar, donde el primero juzgaba y aseguraba tener adquiridos derechos de posesión y ocupación más antiguos o más válidos que la potencia colonial recién llegada o que estaba por desembarcar.

 

Se sentía entonces la necesidad de establecer reglas que redujesen el número de conflictos, tanto los ya existentes como los potenciales, y que creasen los medios de resolver o apreciar la validez de las pretensiones de cada una de las potencias coloniales que reclamaban una misma región.

 

La llegada de Brazza al Africa negra, tal como fue la llegada de Stanley, en la fase aguda de su competición, se situa entre los años 1879 y 1882.

 

Brazza al norte, abrió al Congo una salida para el mar y Stanley, más al sur, llegó hasta la propia desembocadura del río, muy cerca de Cabinda.

 

En Europa, la Conferencia de Berlin, en 1885, reunida para intentar resolver las dificultades surgidas entre los estados colonizadores, trabajó en una atmósfera un poco tensa, generada por la competición de Brazza y Stanley.

 

Algunas de las potencias representadas en Berlín, que todavía no estaban fuertemente empeñadas en la expansión colonizadora pero soñaban con ello, mostraron inquietudes sobre el tipo de ocupación que iban consolidar, en zonas determinadas y en relación a los países que llevaban la vanguardia de la colonización sobre los que todavía se encontraban consolidando como países coloniales. Una corriente, encabezada por Alemania, deseaba establecer un sistema de organización administrativa y de comunicación respecto de las demás potencias. La otra corriente, en plena desesperación por la ocupacción y apropiación de territorios, como por ejempo el Reino Unido, deseaban -por el contrario- la aprobación de ciertos criterios mucho más flexibles, tales como la ocupación y la accesión (modos originarios de la adquisición de la tierra, considerándola "res nullius" es decir, tierra de nadie), tal como lo venía haciendo hasta ese momento.

 

La adquisición por conquista o cesión del antiguo poseedor, también eran admitidas. Al respecto, puede consultarse Fauchille, "Tratado de Derecho Internacional Público", tomo 1, parte 2da., Ed. Paix 1925, nros. 532 y siguientes.

 

Pero, si ninguna autoridad se atribuia o reconocia la posesión de un territorio, o si esa autoridad no era admitida por todos, debía ser necesario escoger de ciertos indicios la prueba de descubrimiento por parte del colonizador, de la presencia de éste en el territorio y, asimismo,  de la realidad de su instalación. Ahora, si el territorio en cuestión estaba deshabitado por el colonizador, dicha prueba era sumamente difícil. Es decir, que al sistema colonial de la apropiación de la tierra se le sumaba otra cuestión suplementaria: la de la legitimidad de la instalación "alegada". En Berlín, para información del lector, se discutieron todos esos supuestos de colonización y de legitimidad de posesión de la tierra africana.

 

Finalmente, como principio general la mayoría de los miembros de la Conferencia de Berlín se inclinó por establecer que para que exista legítima posesión de la tierra africana, debía existir una ocupación efectiva del territorio en cuestión, con la respectiva comunicación de ello a las restantes potencias coloniales.

 

Pero, como resultado a los esfuerzos diplomáticos de Gran Bretaña, se admitió una excepción a dicho principio. Principalmente cuando se trate de un "Protectorado" la ocupación podría ser mucho menos efectiva; y en ese sentido, serían dirigidos los artículos 34 y 35 del Acta de Berlín del 26 de febrero de 1885, donde se admite que, en este caso, y una vez que haya notificación a las potencias, podría bastar una concresión de posesión bastante fictícia, aún sin que exista en el lugar reclamado una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos, registrándose todavía, el envío de un agente o de un cónsul. "Tal proceso, mucho más económico, servía para salvaguardar y conservar los derechos del estado protecctor", escribió Fauchille comentando los resultados de la Conferencia de Berlín sobre este punto, en su gran tratado de Derecho Internacional Público (1ra. parte, nro. 558 , pág. 777).

 

El texto, en verdad poco exigente, del Acta de Berlín sirvió grandemente a todas las potencias ya instaladas o en vías de instalación en las costas de Africa, para consagrar y confirmar sus recientes actuaciones: la ocupación podía ser fictícia, en el caso de que se estableciese un sistema de Protectorado.

 

Sin duda, la doctrina considera que la ocupación por el estado llamado "protector" no precisa ser "real", cuando el estado "protegido" es un verdadero Estado de Derecho Internacional. Por el contrario, entiende que la ocupación debe ser "real" cuando el estado "protegido" no posee estas condiciones y no existe más que en una forma rudimentaria. En este punto también puede consultarse Fauchille, ibidem, nro. 558, pág. 780 y los numerosos autores citados por aquél.

 

El sistema de protectorado resulta de la llamada "posición cómoda" de Berlín. Las potencias colonizadoras que consiguieron la redacción final de los artículos 34 y 35 del acta de Berlín, la utilizaron ampliamente para celebrar "Tratados de Protectorado" que, desde ese momento, les permitieron tener títulos de posesión sin intención, muchas veces, de futura anexión; y todo ello, sin soportar los gastos y grandes responsabilidades emergentes de una verdadera ocupación y administración efectiva del territorio. En este mismo sentido, puede también consultarse Despagnet, "Essai sur les Protectorats", pag. 219 y siguientes, además de muchos otros autores, tales como Hall en "Foreign Powers and Jurisdiction of the British Crown", pag. 214; Westlake en "Etudes sur les Principes de Droit International", pag. 194, así como también Jeze y Lawrence, citados por Fauchille, ibidem, página 778; "African Boundary Problems" 1969, pags. 9 a 16, A. Allott en "Boundaries and the law in Africa.

 

Es visiblemente en el cuadro de las tendencias y hábitos de la época, consagrados el 26 de febrero de 1885, por el Acta de Berlín, que tuvo lugar  la celebración de los acuerdos de Protectorado portugués respecto de Cabinda y, especialmente, el Tratado de Simulambuco, del 1 de febrero de 1885. Sobre esta práctica, puede verse también en Fauchille, todos los recuentos que este autor hace del sistema de Protectorado, en su Tratado de Derecho Internacional Público, 2.1. parte, libro 1, cap. 2, nro. 558, pags. 776 a 780.

 

La posesión de Angola, desde el siglo XV al siglo XVIII, resulta de situaciones de hecho y de derecho mucho más diferentes.

Los orígenes de la colonia de Angola son mucho más antiguas. En Angola aparecen los portugueses en el siglo XV, entre 1482 y 1486. Sobre este punto puede consultarse una detallada explicación en la "Encyclopaedia Universalis", pag. 1075, tomo 1, 1968. Es en el transcurso de esos años que el navegante portugués Diogo Cao explora la costa de la actual Angola y toma posesión del territorio, según la usanza en ese tiempo, erigiendo los llamados "padroes", es decir, columnas de piedra, sobre las cuales se colocaba el escudo de armas de Portugal.

 

En los siglos XVI y XVII la penetración portuguesa se extendió para el interior  y continuó, episódicamente, con la instalación de puestos de abastecimiento y pequeños fortines. Por el resto, se encontró con la obstinada resistencia de las poblaciones, lo que no ocurrió en Cabinda, donde los jefes que firmaron el Tratado de 1885 parecían efectivamente tan representativos de sus poblaciones que éstas aceptaron inmediatamente lo que ellos firmaron en su nombre. En Angola, los portugueses tuvieron bastantes dificultades en poder sobrellevar una perseverante oposición, que fue un hecho evidente durante los siglos XVII y XVIII, especialmente en la parte de los Bantos y, particularmente, de la tribu N´Gola, que dará finalmente dicho nombre a la totalidad de su territorio.

 

Durante ese período, sucedió que los holandeses, consiguieron arrebatar Angola a Portugal entre los años 1640 a 1648. Pero los portugueses la recuperaron en 1648 y, desde entonces, se consolidaron en su dominio, no obstante las luchas constante contra los pueblos aborígenes.

 

Las fronteras actuales de Angola, fueron fijadas y reconocidas por las potencias firmantes de la Conferencia de Berlín en 1884/1885. De esta forma, el contexto histórico de la instalación de los portugueses en Angola, en el siglo XV, y en Cabinda en el siglo XIX, aparece como clara y sumamente diferente.

 

Un examen más  profundizado evidenciará todavía más este hecho, porque los conceptos jurídicos y de "atmósfera del Derecho" que rodean a los dos acontecimientos son todavía más diferentes.

 

En efecto, hasta el siglo XVI, la adquisión de territorios no se apoyaba ni sobre la toma de posesión ni sobre el descubrimiento tan sólo, sino que además, también se apoyaba en el consentimiento o aprobación del Romano Pontífice.

 

En efecto, el Papa, por lo menos en la Edad Media, tenía la pretensión de poder atribuir a los Imperios, tanto las tierras habitadas como las deshabitadas. Basta recordar aquí que un Papa depuso a Juan Sin Tierra, rey de Inglaterra, y otro, Gregorio VII, obligó al emperador Henrique IV a pedirle perdón en Canossa y que varios Pontífices no sólo juzgaban poder disponer de los estados sino además que, efectivamente, así lo hicieron. Por lo menos, después de Gregorio VII el Papa fue considerado durante varios siglos, como señor de todos los reinos de este mundo. En este sentido puedo citar la Bula "Unan Sanctam", del 18 de noviembre de 1302, de Bonifacio VII, y otros actos a los que más adelante me voy a referir.

 

El descubrimiento, el desembarco en el territorio, todo ello combinado con una Bula de un Papa,  que anticipaba la autorización o ratificaba la toma de posesión, parecía bastar para ser el título de los portugueses sobre Angola.

 

En efecto, los portugueses se beneficiaron de varias Bulas de Martín V y de Eugenio IV (entre 1417 y 1447), tanto como de Nicolás V que en 1452 y en 1454, concedió a Portugal la Costa de Guinea y el resto, con límites sumamente vagos. Todo ello fue confirmado por Sixto IV,  sin hablar de la famosa "Bula Alejandrina", del 14 de mayo de 1493, por la cual Alejandro VI divide entre los portugueses y los españoles todo el mundo por colonizar.

 

No obstante, conviene dejar en claro que los favores concedidos  por los Pontífices a los portugueses no fueron reconocidos por todos los soberanos cristianos, al menos de manera perdurable. En el siglo XVI ya se verá, por ejemplo, a Francisco I, rey de Francia, pedir que le muestren la cláusula del testamento de Adán por la que se privaba a Francia del derecho a colonizar territorios.

 

De todo ello puede concluirse que los derecchos de Portugal sobre Angola, en aquella época, en su esencia, se apoyaron simultáneamente en la prioridad del descubrimiento, en la implantación de la bandera, de una cruz o de una columna con el escudo de armas de Portugal, y sobre las Bulas de los Papas. Otros exploradores de naciones menos favorecidas por la Cancillería Romana debieron contentarse con simples señales de toma de posesión, tal es el caso de Jacques Cartier, un poco más tarde, cuando llegue al Canadá.

 

c)  Se verifica, pues, una completa oposición entre las atmósferas jurídicas, los procesos utilizados y las épocas, en cuanto a la adquisición de los derechos portugueses sobre Angola y de los derechos de los mismos sobre Cabinda.

 

El ambiente jurídico de la instalación de Portugal en Angola no tuvo ninguna relación con el acuerdo de las poblaciones o de sus representantes. En cuanto que, su establecimiento en Cabinda, hacia fines del siglo XIX, por fuerza de los tratados ya referidos (y principalmente el de Simulambuco) reve ya en la "opinio juris" internacional, un comienzo de aceptación de un "cierto derecho de los pueblos africanos a disponer de sí mismos",  visto que comenzaba a recurrirse al consentimiento de los jefes tradicionales que entonces los representaban.

 

En el fondo también de las disposiciones del Acta de Berlín existe igualmente la aceptación de esta idea, aunque debo aclarar -obviamente- que en forma primitiva, combinada -sobretodo-  con el deseo prevaleciente de asegurar un comienzo de protección de los intereses de los europeos establecidos en territorios coloniales.

 

Resulta de dicho texto que, si los Príncipes locales dieran su consentimiento a un Tratado de Protectorado, se daban por aceptados por estos últimos los principios de un comienzo de administración regular, por lo que no era necesaria una verdadera ocupación del territorio "protegido" por parte del estado europeo "protector", ya que la seguridad de la actuación de este último estaba asegurada por el consentimiento de los Príncipes locales que representaban a los pueblos de la región "protegida". Ello es lo que resultaba, exactamente, del Tratado de Simulambuco.

 

Examen de los Tratados de Protectorado, celebrados entre Portugal y los representantes de Cabinda.

Considero que un examen de los Tratados de Chinfuma (1883) y Chicamba (1884) resulta inútil, ya que dichos Tratados fueron retomados y desarrollados por el Tratado de Simulambuco.

 

a) ¿Cuáles fueron los compromisos que parecen haber sido asumidos por Portugal en el Tratado de Simulambuco?.

El Tratado está precedido de un "Requerimiento" que alude a la elaboración de una doctrina europea sobre la materia, en una velada referencia a la Conferencia de Berlín, que en a la fecha en que se firmó el Tratado de Simulambuco todavía se estaba desarrollando y todavía no había publicado su Acta final. En dicho "Requerimiento", los "príncipes, gobernadores y notables de Cabinda" ( en número relativamente grande, para tan pequeño territorio) manifestaban su deseo de colocarse bajo la protección de la Bandera portuguesa. Dicho "Requerimiento" tiene fecha del 22 de enero de 1885.

 

Los príncipes y gobernadores cabindeses que pidieron la proteccicón de Portugal fueron numerosos y todavía fueron muchos más los que firmaron el Tratado definitivo. La mayor parte de ellos lo firmaron con una cruz. Dos firmaron finalmente con su nombre en forma efectiva el Tratado propiamente dicho. Y todo, a su vez, se realizó en presencia de testigos cabindas y portugueses.

 

Accediendo a los deseos de protección que le fueron expresados por las autoridades locales tradicionales, el comandante de la corbeta "Rainha de Portugal" celebró con dichos jefes, el día 1 de febrero de 1885, el Tratado de Simulambuco, autenticado, por la parte de Cabinda con veinte cruces y dos firmas efectivas.

 

¿Todos dichos jefes, noi obstante las "pormenorizadas explicaciones" que les fueron dadas, realmente comprendieron lo que aceptaban?. ¿Habrán comprendido la totalidad de los términos jurídicos (todos ellos de concepción europea) que fueron empleados?. Me parece que en este caso mi duda es legítima, tanto más, cuando en su mayoría los jefes firmantes no tenían siquiera la habilidad de saber leer y escribir.

 

Pero por otra parte, entiendo que si bien es cierto que las nociones de "soberanía", "súbdito de la Corona Portuguesa", "Protectorado", "Dominio Util", "Derecho Directo" y "Dominio Eminente" les eran desconocidas e incomprensibles a los jefes tradicionales cabindas, no menos cierto es que dichos jefes tenían absolutamente en claro que Portugal les aseguraba, al menos, el mantenimiento de sus autoridades y la integridad territorial de su país. Eso si era simple y no requería ni conocimientos jurídicos ni mucha instrucción.

Sea cual fuere la controversia que pueda surgir entre los juristas sobre el carácter de Protectorado, de Derecho Internacional o de Derecho Interno del régimen establecido por el Tratado de Simulambuco, parece cierto, en cualquier hipótesis, que los jefes tradicionales entendieron que dicho Tratado garantizaba la integridad del territorio de lo que se conoce como Cabinda y la continuacicón de la autoridad de sus jefaturas.

 

b) Teoría de los Protectorados. Diversas formas de Protectorado. Interpretación del "Protectorado" de Cabinda.

Suelen darse dos tesis respecto del Tratado de Simulambuco. Según una, estamos verdaderamente en presencia de un "Protectorado de Derecho Internacional", entre un estado protector, más poderoso, y un estado protegido (Cabinda) y, en consecuencia, nos encontramos dentro del marco de la teoría clásica del Protectorado internacional. Por lo tanto, la situación sería comparable, por ejemplo, a los antiguos Protectorados franceses de Tunez y de Marruecos. En esta hipótesis, podríamos ser tentados a poner seriamente en duda la validez, bajo el punto de vista internacional, del procedimiento portugués de 1956, que juntó a Cabinda y a Angola en una organización administrativa común.

 

Pero la teoría jurídica nos revela que el régimen de Protectorado es extremadamente flexible y puede cubrir situaciones políticamente muy diferentes, susceptibles de múltiples formas y naturalezas. En este sentido puede consultarse de Lampué, su "Sumário de Legislaçao Colonial", 1940, pág. 78, nro. 99; y Rolland y Lampué en "Sumário do Direito dos Povos do Ultramar", Ed. Dalloz, 1952 nro. 79, pags. 89 y 90. Por su parte, de la Pradelle, agente adjunto de Francia en el Tribunal Permanente de Justicia Internacional declara que "los regímenes de los Protectorados son muy diferentes unos de otros y que son naturalmente inestables". Ello consta en sus declaraciones de 10, 11 y 12 de enero de 1923 (v. Digesto del Tribunal Permanente de Justicia Internacional, Serie C, nro. 2, documentos para consulta, nro. 4, páginas 151 a 154). Por su parte, Fauchille dice que "el sistema de Protectorado puede evolucionar de dos maneras: tanto hacia la independencia como hacia la anexión total" (v. Fauchille, Tratado ya citado, 1925, nro. 558, pág. 779).

 

Sin embargo, me entiendo que puede ser tenido como dudoso que el Tratado de Simulambuco haya sido celebrado entre dos estados de Derecho Internacional, Portugal y Cabinda, el segundo de los cuales, en la época de celebración del Tratado, casi no era reconocido internacionalemente o tal vez no reuniese, en 1885, todas las condiciones indispensables para aseguar en su territorio un funcionamiento político, administrativo y judicial conforme a las normas internacionales mínimas de aquella época. En este sentido, puede consultarse Despagnet, op. cit. Nro. X, pág. 238, y nro. I página 254. Ver también Fauchille, op. cit., 1925, tomo I, parte 2.1., PAIX, libro 1, cap.2do., paginas 726 a 781. Igualmente Sibert, "Tratado de Direito Público Internacional", tomo 1, pág. 157, o también Lampué en su "Sumario de Legislaçao Colonial", 1940, páginas 77 y siguientes, y todavía también en páginas 89 y siguientes. También puede consultarse el "Sumário de Direito dos Povos do Ultramar" de Rolland y Lampué, Ed. Dalloz, 1952, pág. 79 y siguientes. Asimismo, la "Carta de M. Poincaré a M. de Fleriau, encargado de negocios en Londres", de 23 de agosto de 1912, en Documentos Diplomáticos Franceses, serie 3ra. tomo III, nro. 319.

 

De lo hasta aquí dicho, puedo concluir que, a falta de un verdadero estado protegido, las convenciones firmadas por los jefes o soberanos locales no alcanzarían para ser denominadas como verdaderos Tratados Internacionales. El mantenimiento de dichos jefes locales en funciones, no sería , tal vez, más que un proceso de administración indirecta y que no se trataría aquí sino de un "Protectorado Colonial" que, por consecuencia, podría haber dado lugar a la anexión a una colonia o administración de dicho territorio en forma conjunta con esta última, en cuanto que los habitantes podrían asimismo recibir la calidad de "súbditos portugueses".

 

Históricamente, se recurrió mucho a este criterio, antes y después de la firma del Acta de Berlín, en relación a tales protectorados en la Bacia Convencional del Zaire, como ya antes lo he tratado. En efecto, parece que, por lo menos bajo el punto de vista portugués, se operó progresivamente una especie de anexión práctica de Cabinda y de sus poblaciones.

 

Esta tesis no puede ser menospreciada y, en presencia de las disposiciones del Tratado de Simulambuco, en el que se habla de "soberanía portuguesa", puede ser seriamente sustentada.

 

Por todo ello, no faltará quien se apoye en que en el artículo 1 del Tratado, los Principes y otros Jefes del territorio declaran, a nombre propio y en nombre de sus sucesores, reconocer voluntariamente la soberanía de Portugal. Y también podrían ser invocados en el mismo sentido, el artículo 2do. que Portugal reconoce y confirma la autoridad de estos jefes y el artículo 9no. en el que declara que respetará y hará respetar los usos y las costumbres del territorio. A ello hay que agregar, que el artículo 3ro. del Tratado obliga a Portugal a mantener la integridad de los territorios colocados bajo su protectorado.

 

Todo ello considerado, también podría sustentarse que ni los otorgantes portugueses (el capitán de una corbeta (la "Rainha de Portugal") ni la propia Cabinda, constituian o representaban, en 1885, un verdadero estado, una persona jurídica reconocida por el Derecho Internacional y que, por consiguiente, no se trataba de uno de esos tratados de Protectorado que se firmaron, en diversas épocas, entre dos estados internacionalmente reconocidos, y que gozaban de una administración compleja y evolucionada. Tratados que implicaban relaciones entre un estado protector y un estado protegido organizado, como son por ejemplo, hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los tratados celebrados entre Francia y Tunez o entre Francia y Marruecos. Por ejemplo, en su discurso en el Consejo de Seguridad, acerca de la admisión de Túnez en la Organización de las Naciones Unidas, M. de Guiringaud, representante de Francia, insiste en el hecho de que Túnez, desde hacía ya mucho tiempo, era reconocida como un estado de Derecho Internacional (732ª sesión , 26 de Julio de 1956). Ver también sobre este tema: Fauchille, Tratado de Direito Público, Internacional, Tomo 1, 1926, 2.1 parte, PAIX n., 176, pág. 264, e 1925 n.o 558, pág. 775 e Lampué, Legislação Colonial, Dalloz, 1940, pág. 5 e segts. bem como Strup, Tomo 1, p. 62, Adde Flore, do Protectorado Colonial e da Zona de Influência, na Revista Geral do Direito Público internacional, 1907, pág. 148, e Lampué, Sumário do Direito dos Povos do Ultramar, 1949, n.* 79, e Sibert, Tratado de Direito Público Internacional ).    

Por lo tanto, podría deducirse de todo lo dicho, y de buena fe, que se trata en el caso presente del caso de un "Protectorado Colonial", que no confirió a los Jefes o Príncipes locales co-contratantes de Portugal, o a los territorios que ellos representaban, una soberanía que no poseian, y de la cual, tal vez no tuviesen todavía más que una noción sumamente vaga. Ahora si, dicho Tratado, confirmó de manera incontestable, la autoridad de dichos Jefes y Príncipes tradicionales, y les dejó, claro que con ciertas reservas, una gran libertad de administración y se comprometió Portugal a asegurarles la integridad de sus territorios.

 

Este último punto, parece excluir absolutamente toda posibilidad de alienar, por parte de Portugal, de todo o parte del territorio de Cabinda a cualquier otro estado, o de fusionar su territorio con el territorio de cualquier otro estado, sea cual sea.

 

Una indicación jurídica muy importante, de esta interpretación de sus obligaciones, por parte del propio Portugal, parece surgir de la Constitución Portuguesa de 1933 que, en su parte titulada "De las Garantías Fundamentales", cita Cabinda, en el número 2 del artículo 1ro., de manera totalmente distinta de Angola, separando así completamente  la referencia a Cabinda de cada una de las otras partes del territorio portugués, y obviamente, de la propia Angola. Debo subrayar que, a pesar del acto de 1956 que ligó Cabinda a Angola, la edición 1971 de la Constitución Portuguesa de 1933, en su título 1 "De la Nación Portuguesa", Nro. 2 del artículo 1, continúa distinguiendo Cabinda de Angola (p. 7 de la edición de 1971).

 

De igual modo, la conmemoración del Tratado de Simulambuco fue siempre celebrada, cada año, sólo en Cabinda y únicamente en Cabinda, abonándose con ello, aún más, la diferenciación tradicional existente entre Cabinda y Angola.

 

c) ¿Cuál fue, entonces, la naturaleza de la ligadura de Cabinda a Angola, en 1956?.

Todos los hechos hasta aquí referidos conducen a concluir que la ligadura de Cabinda a Angola, decidida por Portugal en 1956, no puede ser jurídicamente considerada como una fusión con Angola, ya que ello sería contrario a la propia Constitución Portuguesa. Unicamente, puede ser considerada como una simple medida de organización administrativa, que no afectó ni puede afectar la personalidad jurídica de Cabinda.

 

Existen numerosos ejemplos internacionales de esta especie de agrupamiento de territorios. Uno de los más claros fue el de la ex Indochina Francesa, donde bajo la autoridad del mismo Gobernador General o Alto Comisionado, se agrupaban varios Protectorados, de tipos diferentes (por ejemplo Annam y Camboya), territorios coloniales (Hanoi, Haiphong y Tourane) y una colonia propiamente dicha (la Cochinchina), diversas fracciones de territorio difíciles  de calificar jurídicamente (como Laos) y un territorio bajo simple arrendamiento (Kuang Tchéou Wan).

 

En verdad, precisamente algunos de los Protectorados de la Indochina son relativamente comparables al de Cabinda, particularmente de los que otrora formaban parte de Laos. Sobre la situación de los territorios que después constituyeron el Reino de Laos, aconsejo consultar Rolland e Lampué, "Sumário do Direito dos Povos do Ultramar", 1949, págs. 124 y 125.

 

En consecuencia, Cabinda, aún habiendo sido unida administrativamente a Angola desde 1956, pudo continuar, no sólo geográficamente, lingüísticamente y étnicamente separada de Angola, sino también, jurídicamente distinta de Angola, y todavía continúa siéndolo. Según su propia Constitución, Portugal no tenía poder para, válidamente, alienar Cabinda a favor de Angola, por el acuerdo del 15 de enero de 1975.

 

Ello es verdad, primero  la luz de la propia Constitución Portuguesa de 1933, mantenida por el artículo 1 de la nueva Ley Constitucional nro. 3/74, en todo lo que no contraría esta Ley (como es el caso del nro. 2 del artículo 1 de la Constitución de 1933).

 

Ello también es verdad, a la luz del artículo 1.0. de la Nueva Ley Constitucional y de cara al Decreto-Ley portugués nro. 203/74, complementario de la Nueva Ley Constitucional, que en su artículo 7mo. "Política Ultramarina", párrafo b), establecce que "las poblaciones de Ultramar deberán decidir sobre su futuro, en el respeto por los principios de la autodeterminación", lo que es igualmente válido para Cabinda.

 

Finalmente, también es verdad, a la luz del Tratado de Simulambuco y del mantenimiento de la integridad del Territorio de Cabinda, que en aquél está claramente previsto.

 

III. ¿La ligadura administrativa, en 1956, de Cabinda a Angola, podía constituir un obstáculo para que Cabinda sea perfecta y totalmente independiente de Angola, en el momento de la independencia de los territorios portugueses?.

Me parece evidente que la respuesta es negativa.

 

a) En Derecho nada existe, al menos que yo conozca, y en cualquier hipótesis no existe ningún texto, que se pueda oponerse a la independencia de un nuevo estado a partir del momento en que el estado del cual aquél dependía  (en este caso el estado colonizador) abandone su autoridad sobre dicho territorio.

 

b) En la práctica internacional, la circunstancia de que Cabinda (o cualquier otro territorio) haya estado ligada administrativamente a otra determinada parte del territorio portugués (en este caso Angola) nunca pudo haber constituido un obstáculo.

 

No se puede invocar, contra una independencia futura y distinta de Cabinda, tanto en relación a Angola como a Portugal, su ligadura de 1956 a Angola que, por otra parte como ya se vió, parece puramente administrativa y tal vez poco regular a la luz de la Constitución Portuguesa en vigor. Además, no obstante la decisión tomada en 1956 de reunir administrativamente Cabinda y Angola, continuó distinguiéndose de manera inalterada, la diferencia entre Cabinda y Angola. Ver por ejemplo, el Boletín Oficial del Gobierno (v.gr. nro. 198 - 1.1 Serie, de 23 de agosto de 1971).

 

Lejos de constituir un obstáculo, esta "ligadura" me obliga a reflexionar sobre muchos otros antecedentes de colonias, territorios coloniales y protectorados agrupados bajo una misma administración. El número de ejemplos es tal, que sería fastidioso citarlos aquía a todos. Me voy a limitar a referir sólo algunos de ellos.

 

En la propia Africa, los estados que otrora se encontraban agrupados en el Africa Occcidental Francesa, mismo en las fronteras de Cabinda y , principalmente, en el Africa Ecuatorial Francesa, uno entre ellos: la República Popular del Congo, vecina inmediata de Cabinda. Finalmente, bajo la administración del mismo Gobernador General Belga, residente en Kinshasa, se encontraban reunidos el Zaire, Burundi y Ruanda. Sin embargo, el Zaire al declarar su independencia, en 1960, antes de los restantes, no reclamó derechos de posesión sobre Burundi o sobre Ruanda.

 

Por su parte, Indochina estaba constituida por colonias, protectorados, territorios coloniales y un territorio arrendado, todos ellos agrupados bajo el único Gobernador General. Pero tal agrupamiento, no constituyó ningún obstáculo para la posterior independencia de cada uno de los territorios agrupados. Ut supra destaqué, especialmente, la similitud existente entre los casos de Laos y Cabinda, y no obstante ello, hoy Laos es independiente.

Ninguno de los Protectorados de Indochina, ni siquiera Annam, era enteramente considerado como un protectorado de Derecho Internacional. Sobre ello puede verse Fauchille, "Tratado...", Tomo 1.1. parte, 1926, ibidem nro. 185, pag. 275 y Lampué en su "Sumario..." 1940, paginas 382 y siguientes, nro. 485 a 489. Y todos, aún Annam, eran dependientes del Ministerio de las Colonias. Todos podrían convertirse, y de hecho finalmente se convirtieron, en estados independientes. Y ello, teniendo en cuenta que Laos ni siquiera existía, de iure, en 1940, y en  su mayor parte no pasaba de territorio colonial, sin nombre, apenas sustraído de la soberanía de Annam. Y aún el propio Laos evolucionó hacia el carácter de un Protectorado de Derecho Interno, después Internacional, por el Tratado del 29 de agosto de 1941. Sobre este tema aconsejo ver Lampué, "Sumário de Direito dos Povos do Ultramar", 1949, paginas 124 y 125, nro. 114. Finalmente se tornó un estado asociado y más tarde, como todos los demás estados de Indochina, en un estado completamente independiente.

 

Es interesante acompañar las fases de esta evolución en las obras del gran especialista en la materia, el Prof. Lampué, y especialmente en los "Sumários..." de Rolland y Lampué, edición 1952, que revelan los progresos simultáneos de la organización administrativa y judicial de los estados de la Indochina (principalmente las páginas 546 y subsiguientes, nro. 565 y siguientes). También puede verse sobre la situación de los estados asociados que precedió la completa independencia en el Imperio Francés, los debates parlamentarios en la Asamblea Nacional Francesa, 1959, páginas 2868 y 2869 y los de la Asamblea de la Unión Francesa, 1950, pág. 791. Asimismo, pueden consultarse los tratados de Asociación entre Francia y el Vietnam (4 de junio de 1954), Francia y Camboya (8 de noviembre de 1949) y Francia y Laos (19 de julio de 1949 y 22 de octubre de 1963.

 

Debo destacar, a esta altura del razonamiento, que los territorios citados precedentemente eran territorios limítrofes, unidos en lo que podríamos llamar "un grupo de territorios". El hecho de que esta unión nunca impidió su evolución hacia independencias distintas vale, "a fortiori", para territorios geográficamente separados.

 

IV. Fragilidad de las ligaduras políticas artificiales.

a) Me interesa subrayar que, en un pasado no muy lejano todavía, ni aún la contigüidad geográfica del conjunto de un territorio garantizó un estado contra la revuelta separatista de una o más de sus partes.

 

Este pasado evidencia particularmente el hecho de que las diferencias étnicas, culturales, lingüísticas, históricas y/o religiosas tornan muy frágil un estado, aunque éste haya sido de un solo poseedor, cuando ha sido artificialmente unificado. Bajo este aspecto son infelizmente muy instructivos los ejemplos de las dificultades de este género, en Katanga y en Biafra, que nada separaba geográficamente del Zaire o de Nigeria. Se explican, en gran parte, por la diferencia de las poblaciones, pero, en ambos casos, se trataba de regiones situadas dentro de fronteras definidas en el momento en que los dos estados accedieron a sus independencias.

 

¿Qué puede acontecer cuando las diferencias bien evidentes y mucho mayores se acrecientan con un alejamiento geográfico, lo que frecuentemente provoca el nacimiento o desarrollo de sentimientos nacionales distintos?.

 

b) Para los territorios no contiguos se torna evidente que, muchas veces, es preferible no unirlos de manera artificial.

En los nuevos estados independientes, la doctrina de mantener las fronteras heredadas de la colonización y de no aceptar, en ningún caso, el éxito de un movimiento separatista en el interior de dichos estados constituyó tal vez el único medio (a partir del nacimiento del estado independiente) de poder expresarse en fronteras más o menos definidas y de beneficiarse, de este modo, con un comienzo de acostumbramiento, por parte de las poblaciones heterogéneas, a una vida en común  y, en fin, al uso de una lengua de cultura común, heredada del antiguo colonizador, para consolidar y unificar el estado.

 

Pero tal doctrina parece bien dificil de aplicar cuando muchos elementos de su pasado, de su historia, y de muchas diferencias étnicas, lingüísticas y culturales separan seriamente ciertas poblaciones del resto de su nueva patria y, para sumar más todavía, están geográficamente separadas.

 

Constituye una evidencia afirmar que una unidad artificialmente conseguida no puede ser perdurable.

Las dificultades, en ese caso, no tardan en surgir, como lo demostraron muchos ejemplos recientes y no tan recientes, pero que están todavía en la memoria de todos nosotros.

En consecuencia, cuando la falta de contigüidad geográfica se junta con diferencias substanciales, del tipo de las que ya he referido ut supra, és mucho más sensata la solución adoptada, por ejemplo, para las Islas de Cabo Verde y para Guinea-Bissau. Los acuerdos de Lisboa, del 18 de diciembre de 1974, entre Portugal y el PAIGC previeron  la independencia separada de las Islas de Cabo Verde, el 5 de julio de 1975, a pesar de que en los dos territorios se había constituido un sólo partido para la lucha por la liberación.

Lo que se hizo fue, sabiamente, evitar que se juntasen en un mismo estado a quienes corrían el riesgo de no entenderse. Los casamientos forzados no tienen éxito, ni entre las personas ni entre los pueblos.

 

V. ¿Cuál es el principio jurídico que domina la cuestión de las reivindicaciones de independencia?.

Corresponda ahora que me expida sobre el aspecto fundamental de este proceso, que surge del Derecho moderno, nacido en la época de la descolonización: la cuestión del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos. Este derecho, que ya no es seriamente discutido por ningún autor, admite que un pueblo, después de adquirir un cierto grado de evolución, puede reclamar (si así lo pretende de una forma incontestable) una vida distinta, libre e independiente.

 

A partir del momento en que el pueblo angoleño fue considerado como habiendo adquirido un suficiente grado de conciencia y de civilización, y de la misma forma la población Cabinda, creciendo aún después de que Portugal abandonó su autoridad sobre Angola (y por cierto sobre la propia Cabinda), ¿cómo puede imponerse a Cabinda una anexión o una fusión con Angola si Cabinda pretende una vida separada y tiene la conciencia de constituir una nación?.

 

En el actual sistema de Derecho, la Carta de las Naciones Unidas, especialmente su artículo 73 dice lo siguiente: " Los miembros de las Naciones Unidas que tienen o asumen la responsabilidad de administrar territorios cuyas poblaciones todavía no se administran por ellas mismas, reconocen el principio de primacía de los intereses de dichos territorios. Aceptan... b) Desarrollar su capacidad de administrarse por ellas mismas y tomar en consideración las aspiraciones políticas de las poblaciones...". Es decir, que allí se establece el compromiso de las potencias colonizadoras de tomar en cuenta "las aspiraciones políticas de las poblaciones". Rechazar tal compromiso sería también contrario al gran número de declaraciones y resoluciones de la Asamblea General de la propia ONU, como por ejemplo, la Declaración 1514, de 14 de diciembre de 1960, de la XV Sesión, la cual proclama que "todos los pueblos tienen derecho a su libre determinación...". Por acción de este derecho, pueden escoger libremente su estatuto político y libremente pueden promover su desarrollo económico, social y cultural. En este sentido ver texto de la Asamblea General XV Sesión, texto francés, páginas 70 y 71, nro. 2 de la disposición, p. 7).

 

También en este mismo sentido, puedo citar el Programa de acción para la aplicación  integral de la referida Declaración 2621, XXV Sesión, del 12 de octubre de 1970, la cual prohíbe cualquier distinción que, bajo este aspecto, se pretenda haccer entre pequeños y grandes territorios coloniales (ver Documentos de las Naciones Unidas, XXV Sesión de la Asamblea General, pág. 2, en la columna del texto francés antes de la parte dispositiva).

 

Y existe también, finalmente, la Declaración 1803, del 14 de diciembre de 1962, de la XVII Sesión, acerca de la "soberanía permanente sobre los recursos naturales".

 

Por el resto, la experiencia parece demostrar que, a largo plazo, resulta vana toda tentativa de imponer una autoridad extranjera en un territorio cuya población quiere adquirir su independencia.

 

El mismo Portugal se obligó oportunamente a tomar en consideración los deseos de las poblaciones. El Decreto-Ley nro. 203/74 del 15 de mayo de 1974, se considera como la aplicación práctica de las disposiciones constitucionales transitorias portuguesas (Ley nro. 3/74) y las cuales se refiere expresamente  el artículo 3ro. de dicha Constitución Provisoria. El Decreto-Ley en cuestión consigna, en el párrafo b) de su 7ma. parte que los territorios de Ultramar portugués deben poder decidir sobre su futuro, en el respeto por los principios de la autodeterminación. Ver en este sentido la publicación del Gobierno Provisorio, titulada "Os Homens e os Programas", Tipografía do Anuario Comercial de Portugal, Lisboa, Junio de 1974, páginas 27 y 44.

 

VI. ¿Cuáles son los indicios por los que debemos inclinarnos por una vida independiente de Cabinda en perjuicio de una vida en común angolo-cabindesa?.

Una última cuestión también debe ser estudiada, visto que se configura como esencial que sea resuelta de manera jurídicamente satisfactoria: la de la certeza de la existencia de una  voluntad de vida en común, afirmada por el FLEC (Frente de Libertaçao do Estado de Cabinda) en nombre de la población de Cabinda, y que la voluntad de esta vida en común se expresa por la consagración de un estado distinto e independiente de Angola. Y como consecuencia inmediata, és también naturalmente necesario por la cuestión de una eventual verificación auténtica de esta voluntad de independencia.

 

En cuanto a ello, los documentos en mi poder indican que, desde ya hace mucho tiempo se fundieron en uno solo los movimientos de liberación de Cabinda. Se trata de tres movimientos: el Movimiento para la Liberación del Estado de Cabinda (MLEC), el Comité de Acción de la Unión Nacional de los Cabindas (CAUNC) y la Alianza de Maiombe (ALLIAMA). Es necesario volver a recordar que todos esos movimientos se fundieron, entre el 2 y el 4 de agosto de 1963, para formar un movimiento de denominación única: el Frente de Libertaçao do Estado de Cabinda -FLEC-, cuyo presidente fue Luis Ranque Franque. Actualmente, el FLEC está presidido por S.E. N´Zita Henriques Tiago.

 

A primera vista, parece que, a partir de 1963 el FLEC es perfectamente representativo de todos los movimientos de liberación surgidos en Cabinda. En cualquier hipótesis, no es lo que se verificó en Angola, cuyos tres movimientos de liberación nunca consiguieron entenderse más que tan sólo en algunos puntos, y nunca lo suficiente como para que pudieran presentar un programa en común, como ya lo he dicho en algún otro pasaje de este ensayo.

 

Por el resto, por un lado ciertas reacciones de la población de Cabinda al establecimiento, en su territorio, de una Delegación de uno de los referidos movimientos de liberación angolanos y, por otro, la fusión de los tres partidos cabindas en uno solo: el FLEC (que parece antigua y sólida), constituyen indicios muy expresivos de la representatividad del referido FLEC.

 

Sin embaro, el conocimiento absoluto de la voluntad de Cabinda sólo podría ser obtenido por medio de un referendum, correctamente organizado y controlado, por ejemplo, por la ONU, por la OUA o por ambos de estos organismos.

 

VII. ¿Sobre qué pregunta debería incidir un eventual referendum?. ¿En qué territorio debería realizarse?.

En primer lugar, parece cierto que el referendum sólo podría ser eventualmente organizado únicamente en el territorio de Cabinda, ya que es apenas sobre este último (y todo él) que incide la discusión. Tendría, pues, un único objetivo, determinar el voto global de las poblaciones de este territorio.

 

Una única consulta debería determinar la suerte del conjunto del territorio de Cabinda.

 

Y la organización de este eventual referendum debería permitir que en él participasen, en gran parte, los cabindas dispersos o refugiados más allá de sus fronteras, en los territorios de los países vecinos.

 

Finalmente, la cuestión puesta a consulta debería ser apenas, en una forma muy simple, la de la independencia completa de Cabinda en relación a Angola.

 

Todas las técnicas adecuadas ya existen y son -y fueron- largamente utilizadas en muchas otras regiones del mundo.

 

VIII. Resultados previsibles de un referendum, en el ámbito del mantenimiento de la paz en la región.

Podría terminar aquí. Pero juzgo, que debo llamar la atención de aquellos a los que pueda ser sometida la presente consulta, acerca de la gravedad que eventualmente revestiría una mala resolución del caso de Cabinda.

 

Si no hubiese referendum en Cabinda, anexada a Angola no obstante la seperación geográfica y las diferencias étnicas, lingüísticas y culturales, existirán siempre interminables revueltas y acciones separatistas contra Angola.

 

Tal ocupación permanente por parte de Angola respecto del territorio de Cabinda, necesitaría eternamente la complicidad del gobierno de Zaire, que debería ceder (para siempre) el derecho de paso a las tropas angoleñas de ocupación.

 

Si el deseo de libertad de Cabinda fuese libremente expresado mediante un referendum, ni Zaire ni ningún otro país ayudaría al país invasor ni facilitaría el abastecimiento de las tropas de ocupación.

 

Aunque: ¿No sería mejor, ante la seguridad que tenemos del deseo de independencia de Cabinda, concederle la inmediata separación de Angola, evitando toda la agitación y toda la muerte que la ocupación produce?. Porque en la volátil situación de Cabinda, hasta el referendum más fácil puede traer todavía más agitación.

 

De todos modos, la posibilidad de que los cabindeses voten por permanecer anexados a Angola es sumamente remota. La única vez que fue permitido al pueblo de Cabinda participar de "elecciones" organizadas por el gobierno de Angola, sólo el 7% de la población concurrió a votar en un acto eleccionario que consideraban ajeno a su voluntad y ordenado por un gobierno de ocupación.

 

La situación del Zaire, que debe permitir el paso de las tropas y los abastecimientos de Angola hacia Cabinda, es en extremo ingrata. Recuerda, el tristemente célebre corredor de Danzig. Sólo la inmediata independencia de Cabinda asegura la paz en la región.

 

Creo que debo recordar aquí las palabras del presidente Nyerér: "Ningún pueblo africano lucha por gusto. Pero todos los pueblos del mundo quieren vivir libres. Y es a causa de la desesperación que los pueblos africanos se sienten obligados a morir por dicha libertad". Lo dijo en el discurso del 8 de enero de 1975, en Dar-Essalam, en la ceremonia inaugural de la 24.1. Sesión Ordinaria del Comité de Coordinación para la Libertad del Africa.

 

En mi opinión, será mejor que este problema sea resulto de manera rápida y prudente, evitando todo cuanto pueda provocar más muerte, más miseria y más injusticia.

 

 

 

 

 

 

 

 

INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

EN CABINDA

AÑO 2003

 

 

INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

CABINDA 2003

 

Autores del Informe:

Padre Jorge Casimiro Congo (PhD), Párroco de la Parroquia de la Inmaculada  Concepción, Cabinda, Docente universitario, Universidad Lusíada, Cabinda; Manuel Da Costa, Periodista, Corresponsal de la Voz de América en Cabinda; Padre Raúl Tati (PhD), Vicario General de la Diócesis de Cabinda, Rector del Seminario Mayor de Cabinda, Docente universitario, Universidad Católica de Angola; Agostinho Chicaia, Funcionario, Investigador; Francisco Luemba, Abogado, Docente universitario, Universidad de Lusíada, Cabinda; Coordinación y Edición: Rafael Marques, Periodista

 

Reconocimiento.

La elaboración de este Informe se debe -fundamentalmente- al coraje de los testigos, víctimas, familiares, un sinnúmero de aldeanos y de entidades religiosas, que no dudaron en denunciar los abusos contra los Derechos Humanos en Cabinda. Al ayudar de este modo, dichas personas corren riesgos mayores. Nuestra admiración y reconocimiento por tanta determinación y coraje, sin lo cual este trabajo no habría sido posible.

 

En función de las manifiestas consecuencias políticas y de preferencia al silencio a que se remiten las instituciones dedicadas a la investigación de los abusos contra los Derechos Humanos, en el caso de Cabinda, asumimos, a título individual y de forma solidaria, la entera responsabilidad por las investigaciones presentadas en este Informe.

 

Los autores manifiestan su profunda gratitud al apoyo moral y material prestado por la Open Society Iniciative for Southern Africa, en la realización del presente Informe.

 

Prefacio.

Diecinueve años ya pasaron desde que me fue asignado por la Santa Sede el cuidado pastoral de esta región de Cabinda, erigida como Diócesis el 1 de octubre de 1984. Mis más de cuarenta años de vida sacerdotal los pasé siempre en Cabinda. Aquí asistí a la finalización de la guerra colonial y desde el Alto Mayombe donde fui misionero, acompañé de cerca las acciones de la guerrilla llevadas a cabo por el MPLA. Pese a la intensidad de los ataques de la guerrilla y de la complicidad activa de las poblaciones, no guardo en la memoria ninguna eventual acción de represalia que haya llevado a cabo o crímenes de guerra cometidos contra civiles por parte del ejercito portugués.

Después de una descolonización desastrosa, en 1975 Cabinda conocía otra guerra más larga, más feroz y desastrosa en relación a la primera. En poco tiempo, el número de víctimas superaba a los catorce años de guerra anti-colonial en esta región. Sembróse el dolor y el luto por todas partes y las poblaciones comenzaron a partir en masa hacia el exilio en los países limítrofes. Los sacerdotes de Cabinda acompañaron a su pueblo al exilio. Apenas quedamos dos sacerdotes dentro de Cabinda. Aquí asistimos durante varios años a los fusilamientos, destierros (para Bentiaba y Quibala) y detenciones arbitrarias contra supuestos activistas del FLEC.

 

A la altura en que asumía esta Diócesis (1984) renacía la esperanza con el regreso de los exilados. En ese tiempo me fue asignada por la Santa Sede la tarea de repatriar a Cabinda a los sacerdotes que se habían ido al exilio, ya que sus vidas no correrían -al parecer- peligro alguno. Dicha misión la cumplí, a pesar de las incomprensiones.

 

Infelizmente, la situación política en la República de Cabinda evolucionó negativamente en los últimos años. La lógica de la guerra predomina como solución del llamado "caso Cabinda". En defensa de las ovejas que me fueron confiadas, levanté siempre la voz para una solución pacífica del problema en la base del diálogo franco y abierto. Hice varias diligencias junto a las autoridades políticas angoleñas hasta el más alto nivel y junto a los líderes del FLEC, denunciando la insensatez de esa guerra y del rosario de los innumerables sufrimientos que va dejando entre las poblaciones. Pero fue en vano. Con mucha tristeza en el corazón, y casi sin poder creerlo, asistí el 10 de octubre de 2002 al inicio de la ofensiva de gran envergadura denominada "Operaçao Cobra e Vassoura" que acaba ya de cumplir un año. Los resultados de dicha ofensiva están a la vista de todos y pueden ser resumidos en una sola expresión: violación sistemática de los Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad, conforme a los casos apuntados en el presente Informe.

 

Teniendo en cuenta lo expuesto y para que el mundo sepa la verdad, como Obispo y como  hombre de paz, me acerco a los hombres de buena voluntad y a los activistas de los Derechos Humanos para implorar justicia en nombre de las víctimas inocentes de este conflicto y que la Comunidad Internacional haga uso de los instrumentos diplomáticos y judiciales  para responsabiliza a los protagonistas de esos actos y para poder dar fin a tanto sufrimiento humano en Cabinda.

 

Cabinda, Palacio Episcopal, 15 de octubre de 2003

+ Paulino Fernandes Madeca, Obispo de Cabinda.

 

CONTEXTO.

Cabinda tiene 12.283 kilómetros cuadrados. Comparte fronteras, al oeste, con el Océano Atlántico; con la República del Congo al norte, y con la República Democrática del Congo al sur y al este. Una pequeña faja del territorio de la RDC, en el margen norte del Río Congo, separa Cabinda de la Provincia de Zaire. Gran parte de la extensión territorial de Cabinda se encuentra cubierta por la floresta del Mayombe. La mayoría de la población sobrevive a través de la agricultura de subsistencia, la caza y la pesca. La explotación de madera también es una fuente de sustento para algunas poblaciones.

 

En la costa de Cabinda, están localizados algunos de los pozos petroleros más productivos del mundo. La región produce actualmente más de 970.000 barriles de petróleo por día, generando más del 70% de los beneficios que Angola obtiene de la industria del petróleo.

 

La población de Cabinda está oficialmente estimada en cerca de 800.000 habitantes.

 

El 1 de febrero de 1885, el Tratado de Simulambuco, firmado entre las Autoridades Tradicionales locales y la Corona Portuguesa, por primera vez reconocía a las poblaciones de la región como entidades políticas. El Tratado garantizaba la protección de Portugal sobre las poblaciones de la región, como medida contra la expansión colonial del rey Leopoldo II de Bélgica, en el Congo.

 

Por esa altura, Portugal ya había establecido localidades coloniales en la costa, entre los ríos Congo y Cunene. Como continuación de la Conferencia de Berlín, en 1885, esas localidades coloniales fueron consolidados en la colonia de Angola, que eventualmente creció hasta incorporar el área contigua que hoy compone 17 de las 18 provincias de Angola. Inicialmente, Cabinda fue administrada separadamente de Angola, como protectorado y no como colonia.

 

A partir de los años treinta, el dictador portugués Oliveira Salazar, pasó a ejercer mayor control sobre las posesiones de ultramar. Portugal declaró Angola como provincia ultramarina y Cabinda pasó a ser administrada por la misma estructura que Angola.

 

En los años 60, cuando los otros países coloniales se preparaban para conceder independencia a sus colonias, Portugal demostró lo contrario. Esa actitud estimuló el surgimiento de movimientos para la independencia de las colonias portuguesas por la vía armada. En cuanto FNLA, MPLA y UNITA luchaban por Angola, el FLEC se levantó en armas para lograr la independencia de Cabinda.

 

El cambio de régimen en Portugal, en abril de 1974, aceleró el curso para la independencia de las colonias. El gobierno portugués se embarcó en negociaciones  con el FNLA, MPLA y UNITA, pero no con el FLEC. El MPLA, al tomar el poder y al celebrar la independencia el 11 de noviembre de 1975, extendió su control sobre Cabinda.

 

Desde entonces, Cabinda viene siendo administrada como una Provincia de Angola. La actual constitución angoleña  no permite la elección de gobernadores, administradores y estructuras al nivel provincial o local.

 

Desde 1975 el FLEC, inicialmente con el apoyo de Mobutu Sese Seko, viene luchando por la independencia de Cabinda. En varias ocasiones, controló partes significativas del interior de la República de Cabinda, en cuanto las tropas cubanas, en apoyo de las fuerzas gubernamentales angoleñas, protegían las instalaciones petrolíferas de la costa. En 1992, el FLEC promovió el boicot de las primeras y únicas elecciones multipartidarias en Angola. La mayoría de los cabindas no votó.

 

Hasta 2002, el gobierno angoleño viene concentrando sus esfuerzos en derrotar la rebelión armada de UNITA. Con la muerte del líder de UNITA, Jonas Savimbi, el 22 de febrero de 2002, y luego del consecuente Memorando de Entendimiento entre el gobierno de Angola y UNITA, unidades  militares de las Fuerzas Armadas de Angola FAA, antiguamente encargadas de luchar contra las fuerzas de Savimbi, fueron transferidas a Cabinda. Se registró un movimiento de 30.000 soldados hacia la República de Cabinda. La intensificación de las acciones militares fue acompañada de una onda de abusos contra los Derechos Humanos, documentados por primera vez en el Informe "TERROR EN CABINDA", publicado en diciembre de 2002. Conforme indicación del presente Informe, tales abusos vienen siendo practicados, en forma continua, también durante todo el año 2003. A pesar de que las FAA vienen destruyendo la mayoría de las estructuras de comando del FLEC, todavía persisten bolsas de guerrilla en las regiones de la densa selva de Cabinda.

 

Conversaciones entre el Gobierno angoleño y los líderes de varias facciones del FLEC vienen siendo bastante limitadas, clandestinas y sin resultados tangibles. No se han registrado iniciativas de diálogo entre el Gobierno de Angola y los sectores civiles de Cabinda, que son las principales víctimas de la guerra.

 

INTRODUCCIÓN.

Han pasado 11 meses, desde la publicación del Informe "TERROR EN CABINDA", un dossier detallado sobre los abusos contra los Derechos Humanos cometidos durante el conflicto militar en la región. Los abusos ocurrieron, en su mayoría, en un período de escalada militar entre las FAA y guerrilleros del Frente de Liberación del Estado de Cabinda -FLEC-, teniendo en cuenta el destacamento, en la región, durante el segundo semestre de 2003, de una fuerza armada estimada en 30.000 soldados de las FAA.

 

El presente Informe demuestra que 2003 ha sido un año de terror y miseria para las poblaciones civiles en Cabinda. La región permanece, de hecho, bajo administración militar con campamentos de las FAA cada dos o tres kilómetros a lo largo de las principales vías de comunicación, a lo largo de toda la extensión de Cabinda. Soldados de las FAA, vestidos de civil, pero armados, son vistos circulando por días vías de comunicación. La actual campaña militar, que ya lleva un poco más de un año, no alcanzó -por cierto- sus objetivos de pacificar Cabinda. A pesar de la destrucción de las estructuras de comando y de la organización militar del FLEC, pequeñas bolsas de resistencia de guerrilleros permanecen activas en la selva de Mayombe.

 

Testimonios recogidos a lo largo de este año indican poco respeto por los Derechos Humanos. Ejecuciones sumarias, abusos sexuales, tortura y detenciones ilegales continúan siendo la norma. Los aldeanos vienen siendo intimidados por los soldados de las FAA. Como resultado, varios aldeanos temen dedicarse a sus habituales tareas de labranza, caza o pesca, que tradicionalmente constituyen su único medio de sustento. Como consecuencia, hay hambre en una región que es vastamente fértil.

 

Más preocupante todavía son los innumerables testimonios que dan cuenta del uso, por las FAA de civiles como "guías" en operaciones militares. Esos individuos son apresados y ordenados a mostrar eventuales bases o escondites del FLEC. Más allá de violar los derechos de los ciudadanos civiles, que niegan cualquier relación con el FLEC, dicha táctica se asemeja a la división entre las comunidades locales, creando la impresión de que los individuos forzados a servir de "guías" son colaboradores de las FAA. Además, exponen a los civiles como escudos humanos en tales operaciones militares.

 

La mayoría de los abusos documentados en este Informe fueron cometidos por soldados de las FAA. Eso refleja la realidad en términos de fuerzas militares en Cabinda, con la capacidad de FLEC prácticamente destruida. De cualquier modo, la guerra continua, con los civiles como víctimas principales. La experiencia del año pasado demuestra la futilidad de la estrategia de resolver el problema de Cabinda por la vía militar.  Por esta razón apelamos al Gobierno de Angola y a líderes de FLEC, a que cesen inmediatamente sus ataques contra los civiles y, de igual modo, a cesar las hostilidades y a trabajar con vistas a la resolución pacífica e inclusiva del conflicto en Cabinda.

 

RECOMENDACIONES.

A las Fuerzas Armadas Angoleñas:

1) A desistir inmediatamente todas las acciones que violan los derechos de los civiles, tales como:

Asesinato,

Tortura, Golpes y Maltratos,

Abusos sexuales, de las que son víctimas las niñas de más tierna edad,

Uniones maritales forzadas, contra la voluntad de las mujeres,

Detenciones extra-judiciales,

Robo de dinero y otros bienes de la población,

Prohibición e intimidación de civiles en la realización de sus actividades esenciales de subsistencia como agricultura, caza y pesca,

Uso forzado de los civiles como "guías", durante las operaciones militares.

2) A liberar, inmediatamente, todos los civiles actualmente cautivos de forma ilegal o a entregarlos a las autoridades civiles para su juzgamiento de acuerdo con las leyes civiles.

3) A retirar sus posiciones militares ubicadas dentro de las poblaciones donde ocupan casas de civiles.

4) A asegurar que los soldados estén debidamente uniformados cuando se encuentran armados, circulando entre la población civil.

5) A iniciar una investigación interna sobre los abusos cometidos por soldados de las FAA y a tomar acciones firmes y punitivas contra los oficiales y soldados que fueran hallados responsables de tales abusos.

 

Al Gobierno de la República de Angola:

1) A ordenar el cese del fuego de inmediato en Cabinda y a crear un clima de seguridad conducente al diálogo.

2) A embarcarse, de forma seria y transparente, en el diálogo con los líderes del FLEC y los líderes civiles en Cabinda.

3) A apoyar a las FAA y a la Asamblea Nacional en el sentido de que investiguen los abusos contra los Derechos Humanos en Cabinda.

 

A la Asamblea Nacional de la República de Angola:

A iniciar una investigación pública sobre los abusos de los Derechos Humanos en Cabinda, permitiendo la participación de reconocidos investigadores independientes e internacionales.

 

A los líderes de FLEC (República de Cabinda):

1) A ordenar inmediatamente el cese del fuego en Cabinda, a modo de contribución para la creación de un clima de seguridad conducente al diálogo.

2) A embarcarse, de forma seria y transparente, en el diálogo con el Gobierno de Angola y los líderes civiles de Cabinda.

3) A respetar el deseo de paz del pueblo de Cabinda.

 

A la Comunidad Internacional:

1) A contribuir al establecimiento de una comisión de investigación a las denuncias de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos en Cabinda.

2) A quebrar el silencio sobre la continuación del conflicto y de los abusos sistemáticos de los Derechos Humanos en Cabinda.

 

EJECUCIONES SUMARIAS Y ASESINATOS.

3 de octubre de 2003 - Militares de las FAA mataron dos ciudadanos del Congo Democrático que pescaban en el Río Chiloango, junto a la frontera con la RDC, en las márgenes de la aldea de Massamba a 70 km.  al este del Municipio de Belize. Los ciudadanos se encontraban, cada uno, en su canoa pescando cuando los militares los interpelaron y los forzaron a remar hasta la ribera donde estos últimos se encontraban. Según testigos, los militares intentaron -en vano- interrogar a los congoleños, debido a la barrera de la lengua. Sin más, y de acuerdo con testigos locales, dos militares dispararon fatalmente contra las cabezas de las víctimas y echaron las canoas hacia dentro del agua, que así terminaron navegando a la deriva conteniendo los respectivos cuerpos sin vida.

24 de agosto de 2003 - Joel Bumba, 80 años, y Joana Maiandi, 77 años, muertos por un cabo de las FAA, en la aldea de Maluango-Zau, Comuna de Quissoki, Municipio de Belize.

16 de julio de 2003 - Paulo Mambo Joao, nacido el 5 de octubre de 1963, coordinador de la aldea de Micuma I, muerto por soldados de las FAA.

16 de julio de 2003 - Nicolau Nkula Macumbo, 40 años, y Arthur Kinangi aparecieron muertos, con señales de maltrato junto al río Luali (Belize), tres días después de su detención en la unidad de Iona. Testigos revelaron que las dos víctimas, de origen congoleño democrático, se encontraban en el río conversando. Un militar, conocido como Chorao, oyó la conversación y salió en a buscar refuerzos para apresarlos. Así, ambos ciudadanos extranjeros pasaron dos días en la unidad de Iona. Luego de haber sido descubierto sus cuerpos al tercer día, el capellán de la aldea les dió sepultura. Los dos muertos vivían en la aldea desde 1999.

17 de junio de 2003 - Sebastiao Lelo, 60 años, y Teresa Nzati, 47 años, muertos por soldados de las FAA, en la aldea de Buco-Cango, alrededor de las 2,00 horas durante una operación de búsqueda en algunas casas de guerrilleros que, supuestamente, se habían refugiado en la aldea.

5 de junio de 2003 - Masacre de civiles en la aldea de Khoyi, Alto-Sundi, Municipio de Belize. Alfonso Bulo, 20 años, natural de Khoyi, sirvió de "guía" para los militares de las FAA que durante una "operación de limpieza" masacraron varias familias refugiadas en los matorrales. Se trataba de civiles que buscaban refugio en territorio del Congo.

17 de mayo de 2003 - Cornelio Albino Macosso, 41 años, hijo de Cornelio Macosso y de Cecilia Malonda, natural de Conde-Bumba, Municipio de Buco-Zau, fue encontrado muerto en el camino que unía su casa al río Chiloango, en la sede de la comuna de Necuto. La víctima había sido detenida en el comando del Batallón 115, bajo sospecha de haber suministrado combustible al FLEC. Su cuerpo fue encontrado cuando ya llevaba tres días de muerto.

10 de mayo de 2003 - Joaquim Machienga, coordinador de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto (Municipio de Buco-Zau) fue muerto en su propia casa por supuesta desobediencia a las FAA. Durante el paso de la operación "Cobra e Vassoura" en el área, militares de las FAA utilizaron, como guías, a algunos catequistas y coordinadores de aldeas.

2 de mayo de 2003 - Samuel Bumba, 60 años, hijo de Samuel Bumba y de Pelagia Conde, natural de Cungo Butuno, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por soldados de las FAA mientras se encontraba realizando tareas de labranza en su aldea de Buco-Cango.

25 de abril de 2003 - Inácio José Joreca, 38 años, hijo de Sebastiao Batche y de Maria Pola, natural de Tando-Caio, comuna de Necuto, fue sumariamente ejecutado, a las 10,00 horas, en su aldea, bajo la acusación de pertenecer a FLEC-FAC.

20 de abril de 2003 - Martinho Buange, 50 años, hijo de André Massanga y de Cecilia Simba, natural de Caio II, fue muerto a tiros, hacia el anochecer, por un soldado de las FAA. Motivo: la víctima se negó a aceptar una relación amorosa de su hija con un militar de FAA.

19 de abril de 2003 - David Macaia, 54 años, hijo de Abraao Quionga y de Ruth Bumba, natural de la comuna de Miconje, fue muerto a tiros, alrededor de las 6,00 horas, en su casa y delante de su familia por soldados de las FAA. Motivo: sospecha de estar relacionado con la guerrilla.

5 de abril de 2003 - Luis Massanga, 44 años, hijo de Bernardo Batsimba y de Pascoalina Cumba, natural de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por un soldado de las FAA, en las primeras horas de la mañana, luego de un intercambio de palabras entre ambos.

4 de abril de 2003 - Al ser transportado de Nzala-Ngó para la aldea de Talibeca (municipio sede de Cabinda), Lourenço Gomes Pitra se cruzó con un grupo de 18 presos civiles, entre los cuales se encontraba un viejo de 72 años. El referido ciudadano testificó que los presos fueron sometidos a varias sesiones de interrogatorio. Identificó en el grupo a un ciudadano de la República Democrática del Congo que no sabía hablar portugués. Según el testimonio de Gomes Pitra, un oficial que identificó como "Mayor Nelo", del Batallón 124, manifestaba su disgusto por tener que cuidar zairenses. Dicho oficial amarró los brazos del extranjero y le ordenó que corriera. Según Gomes Pitra, después de correr unos metros, el mayor disparó una ráfaga de ametralladora automática que pegó de lleno en el hombre que corría. El extranjero finalmente corrió unos pasos más hasta que cayó en el lugar donde quedó muerto y descomponiéndose.

3 de abril de 2003 - Vicente Ngoma, natural de Mongo-Conde, municipio de Belize, cuando iba desde su aldea a la vecina localidad de Sindi, fue interceptado por soldados de las FAA y muerto por ellos. Su yerno, Felipe Maiulo, de Pangala, que lo acompañaba, fue también torturado, pero finalmente le perdonaron la vida.

3 de abril de 2003 - Fredyck  Ntoma, 40 años, enfermero, fue muerto por militares de las FAA en el Alto-Sundi, municipio de Belize. Ntoma vivía en la aldea desde hacía 5 años y era el único enfermero en ella.

2 de abril de 2003 - Anselmo Bonge II, 35 años, hijo de Anselmo Bonge I y de Pelagia Keuque, natural de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, fue abatido a tiros por soldados de las FAA cuando se encontraba cazando en la selva, entre los Litis y Buco-Cango.

31 de marzo de 2003 - Estevao Puna, 47 años, hijo de Paulo Puna y de Rebeca Yelo, natural de la aldea de Cungo Xionzo, comuna de Necuto, fue muerto en la aldea de Buco-Cango, por soldados de las FAA pertenecientes al Batallón 115 que operaban en dicha área.

17 de marzo de 2003 - Antonio Felix, 45 años, hijo de Antonio Félix y de Mónica Ndumba, natural de la aldea de Cungo Xionzo, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por las FAA al medio día, mientras cultivaba su campo.

15 de marzo de 2003 - Valério Pereira, 33 años, y Joao Maria Diata-Bau, 36 años, fueron encontrados muertos en la aldea de Ncungutadi, después de una semana de detención en la Unidad de Dragones, del Batallón de las FAA estacionado en Caio-Guembo, comuna de Miconje, municipio de Belize.

11 de marzo de 2003 - Joao Félix Mavungo, 36 años, de la comuna de Dinge, fue sorprendido por cuatro militares en su campo, alrededor de las 17 horas. Acusado de violar las medidas de restricción de trabajo en los campos (LAVRAS) fue (espancado) en presencia de su mujer, María Simba. Fue llevado luego a la unidad militar. Alertadas por su esposa, las Autoridades Tradicionales presionaron al Comando Militar, exigiendo la liberación del miembro de su comunidad. Acosados por las presiones, los militares de las FAA entregaron su cuerpo muerto a su familia. Su cuerpo presentaba señales visibles de tortura. Dejó tres hijos.

2 de febrero de 2003 - Joaquim Bonifácio, 60 años, también conocido como "Joao Mibali", fue muerto por las FAA, en la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, durante la operación militar "Cobra e Vassoura". Joao Bonifácio intentaba fugarse, en un grupo de aldeanos, cuando los soldados lo apresaron. Su primo, Afonso Vidal testificó el acto y contó que él mismo escapó de milagro.

31 de enero de 2003 - Gervásio Ngulu, 40 años, fue asesinado mientras cazaba. Lugar: Keba Diela, municipio de Belize.

8 de diciembre de 2002 - André Mavungo, 12 años, y su hermano Joaquim Mavungo, 10 años, hijos de Rafael  y de Susana Buanga, fueron muertos a tiros por una patrulla de las FAA, en la aldea de Micuma III, mientras trepaban mamoeiros para la recolección de mamones. No se conocen los motivos por los cuales los soldados hicieron tiro al blanco con estos dos niños. La Seguridad del Estado y la Policía Nacional impidieron que los padres de los dos malogrados niños hicieran "ofrenda" de los cuerpos de sus dos hijos al jefe de la Banca Parlamentaria del MPLA de Angola, Bornito de Sousa, que subía las escaleras del municipio para dirigirse a las ceremonias del 10 de diciembre, día del MPLA.

2 de diciembre de 2002 - Erdionia Meno, nacida el 6.4.89 y Delfina Mbuiti, nacida el 2.1.87, hijas de André Baza y de Rebeca Bilala, residente en Mongo Mbuku, municipio de Buco-Zau, fueron muertas por el Cabo 1ro. de Comandos, Michel Guga. El militar era parte del grupo de soldados que, por la fuerza, se instaló en la casa del catequista André Baza. Conforme la práctica en varias regiones de Cabinda, los soldados son colocados en grupos en las residencias de los aldeanos, contra la voluntad de estos últimos. El Cabo 1ro. se enamoró  de la joven Delfina, sin haber sido correspondido. Dándose cuenta que las dos jóvenes se dirigían al centro de la villa para hacer compras, las siguió, y en el camino, entre Mongo Mbuku y Penekakata, les tendió una emboscada.  Previamente había violado a una mujer de nombre Teresa. Interceptó a las jóvenes y disparó primero un tiro contra el brazo de Erdionia Meno, fracturándoselo, para luego matarla de varios disparos en el vientre. Luego persiguió a Delfina que trataba de escapar, la violó y la mató a tiros. Después de tanta crueldad, escondió los cuerpos bajo los árboles y regresó a la casa de las asesinadas con absoluta y descarada tranquilidad. Fue la denuncia de la señora de nombre Teresa, violada por el asesino, quién alertó a los familiares de las hermanas y los cuerpos fueron finalmente encontrados el 5 de diciembre por un cazador, en avanzado estado de descomposición. Según el padre de las jóvenes asesinadas, como reconocimiento de su responsabilidad, las FAA proveyeron los féretros para el entierro y un helicóptero militar de las FAA transportó los cajones desde la ciudad de Cabinda para la aldea.

 

PERPETRADORES NO IDENTIFICADOS.

3 de diciembre de 2002 - Fueron encontradas en las áreas de Buco-Cango, Cata-Massela y Vemba Siala (municipio de Buco-Zau) seis personas enterradas hasta el cuello y dos otras semi-enterradas. Presentaban señales de fusilamiento.

26 de noviembre de 2002 - En la aldea de Buco-Cango y Quicuango, alrededor de las 5,00 horas, fueron encontrados cuatro cuerpos, amarrados a piedras en el río Missengui. Los cuerpos fueron descubiertos por Filomena Munto, de 12 años.

 

VÍCTIMAS DE ABUSOS SEXUALES.

11 de agosto de 2003 - Catarina Colo, 15 años, hija de Fernando Ntove y de Maria Luengo, fue forzada a vivir maritalmente con el Capitán Félix Velentino, que comandaba un destacamento de las FAA en Cata-Buanga, municipio de Buco-Zau.

10 de agosto de 2003 - Alice Nzuzi, 18 años, esposa de un profesor, fue violada por un cabo conocido como Caiongo, del Batallón 704, en Buco-Zau.

24 de junio de 2003 - Catarina Pemba, 16 años, violada por cuatro militares pertenecientes al Batallón 115, comuna de Necuto.

31 de mayo de 2003 - Alice Matsuela, 11 años, hija de Gabriel Muanda y de Zorzete de Fátima, fue violada cerca de la aldea de Panga-Mongo, comuna de Necuto, por soldados de las FAA. De acuerdo con la familia, el estado de salud de Alice, como consecuencia del acto del que fue víctima, todavía continúa requiriendo cuidados.

26 de mayo de 2003 - Odília Muanda, 12 años, hija de Joao Muanda y de Marta Teresa, fue violada al mismo tiempo que su madre, por soldados de las FAA, en la aldea de Caio II, municipio de Buco-Zau, por soldados de las FAA.

25 de mayo de 2003 - Teresa Simba, 10 años, hija de Joao Mateus Puati y de Maria Pemba fue violada por un oficial identificado como Capitán Mário, de las FAA, en la villa de Buco-Zau.

14 de mayo de 2003 - Marta Pedro, 11 años, hija de Pedro Paca y de Verónica Sassa, fue violada por el Comandante Tomás, de las FAA, en la aldea de Buco-Cango.

7 de mayo de 2003 - Maria Lourdes Mataia, 12 años, hija de Alberto Matoco y de Lourdes Mataia, violada por un soldado de las FAA, en la villa de Buco-Zau.

24 de abril de 2003 - Lúcia Puati, 13 años, hija de Mateus Puati y de María Pemba, fue violada por soldados de las FAA en la villa de Buco-Zau.

15 de marzo de 2003 - Angelina de Maio, 12 años, hija de Carlos Tomé y de Margarida Bumba, natural de Caio Nguala, fue violada por soldados de la FAA, en su aldea.

20 de febrero de 2003 - María de Fátima Lelo Kuaku, nacida el 12 de diciembre de 1986, hija de Bernardo Kuaku y de Helena Masanga.

20 de febrero de 2003 - Susana Kibinga, 13 años, hija de Rafael Télika y de Rosa Mvumbi, ambos de Muanza.

20 de febrero de 2003 - Joana Kibinda Marcos, 12 años, hija de Marcos Polo y de Rosa Kibinda, de Muanza.

20 de febrero de 2003 - Inés Buanga, 11 años, hija de Jorge Macaia y de Isabel Matuba, de Muanza.

24 de enero de 2003 - El Sargento Primero Joao António Garcia, Jefe de la 1ra. Sección del 3er. Pelotón de la 2da. Compañía del Batallón 118 (estacionado en Tando-Zinze) informó por escrito, al Comandante de la 2da. Región Militar de Cabinda, General Luis Mendes, que su hija Ana António Joao, de 13 años, era víctima de los abusos sexuales de su Comandante de Batallón, Teniente Coronel Ricardo Elías Pitra Petróleo.

2 de enero de 2003 -  A las primeras horas de la mañana, la anciana María Verónica fue violada por soldados de las FAA que, aparentemente realizaban una operación de inspección de rutina. La anciana murió a causa de las lesiones recibidas.

28 de diciembre de 2002 - María Pemba fue detenida por ordenes del Teniente Coronel Santos Mainga, bajo la acusación de colaboración con el FLEC. Fue apresada e interrogada en el comando del Batallón 704. Allí fue utilizada como "esclava sexual" y fue liberada tres días después, bajo la seria advertencia de que sería muerta si osaba contar lo sucedido a las Autoridades Tradicionales.

7 de diciembre de 2002 - Una mujer de nombre Pirska, de 29 años, refugiada angoleña en la República del Congo, fue violada por un grupo de militares de las FAA, en la zona de Manenga, frontera entre Ponta Negra (República de Congo) y Cabinda. Dicha mujer se encontraba embarazada de 7 meses y tuvo un parto prematuro. El bebé murió.

24 de diciembre de 2003 - Ines Candi, de 50 años, ex-esposa del consejero militar  del FLEC-FAC, denominado "Trator", fue víctima de abusos sexuales por varios militares pertenecientes a la Unidad de Luvege. Un grupo de 15 soldados de las FAA, acompañados por un civil de nombre Mayeye, detuvieron a Ines Candi, en su casa, en la aldea de Micuma II, municipio de Buco-Zau y la llevaron en presencia del jefe del destacamento militar de Luvege, a 8 kilómetros de su comuna. Fue interrogada sobre el paradero de "Trator", respondiendo la víctima que se encontraba separada de él desde hacía tres años. Contó que fue violada por el Comandante. También fue violada por varios de los soldados que fueron destacados para cuidarla durante los 6 días que permaneció en cautiverio.

DESAPARICIONES, DETENCIONES ARBITRARIAS Y TORTURAS.

7 de octubre de 2003 -  Militares de las FAA que se hacían transportar en dos camiones, desembarcaron, de madrugada, en la aldea de Tandu-Bulazi, comuna de Necuto, y se dedicaron a la cacería de hombres. El coordinador adjunto de la aldea, Januário Ngola, nacido  el 31 de enero de 1957, en Piandinge, municipio de Buco Zau, hijo de Alfonso Futi y de Isabel Chibumba, fue el que más sufrió con la operación militar. Los soldados entraron en su casa, comenzaron a maltratarlo tanto a él como a su mujer, Elize Mavungo, de 45 años. Según testificó la esposa, los militares se dedicaron a patear la hernia de su marido y luego de un tiempo en la casa, se lo llevaron con paradero desconocido hasta el día de la fecha. Otros de los aldeanos que fueron atacados y desaparecidos fueron Ivo Cubola, de 25 años (también fueron atacadas, aunque no desaparecidas, su madre Charlotte Macosso y su hermana Mataia Macosso de 7 años); Antonio Gimbi, 60 años; Antonio Camilo, cuyos vecinos describen como de más de 60 años.

7 de octubre de 2003 - Militares de las FAA tomaron por asalto la aldea de Tandu-Macuco, comuna de Necuto, en una operación en la que los que más sufrieron fueron mujeres y niños. Los casos testimoniados de agresión, torturas e intimidación mediante golpes fueron los siguientes: Sofia Landu, 30 años, hija de Alexandre Maluvo;  Albertina Futi; María Mbumba;  Inés Landu; Margarida Balza; Rafael Puaty, de 8 años, hijo de Rafael Puati de 37 años; Jerónimo Conde; Adriano Pedro Suami; María Landu, de 22 años, esposa de Adriano Pedro Suami; Catarina Nvulu.

5 de octubre de 2003 - Como consecuencia del accionamiento de una mina por un camión militar de las FAA, de marca Kamaz, entre las aldeas de Talicuma y Talibeca, los soldados gubernamentales pertenecientes al Batallón estacionado en Chinguinguili raptaron a Lourenço Gomes Tibúrcio, de 27 años, hijo de Joaquim Tiburcio y de Beatríz Lando; Antonio Francisco Tati Tomás, 33 años, Joao Batumba, 30 años, Antonio Willy, 25 años (naturales de Mazengo, comuna de Tando-Zinze) y José Capita, 28 años, natural de Talibeca (regeduría de Subantando). Los militares amenazaron de muerte a los jóvenes y los utilizaron como "guías" para operaciones militares durante cinco días.

3 de octubre de 2003 - Alrededor de la una de la mañana, soldados cercaron la aldea de Panga-Mongo, comuna de Necuto, y se dirigieron a las casas de los medio hermanos José Massiala Ngoma, 23 años, André Simao Luemba, 27 años y Bernardo Antonio Yambi, 30 años. Fueron llevados al Comando Militar de Necuto, y hasta el día de hoy se desconoce su paradero.

2 de octubre de 2003 - Soldados de las FAA, en una cantidad no determinada, cercaron la aldea de Tandu-Macuco, comuna de Necuto. Maltrataron a Alfredo Mbuema, Kembo Lelo (ciudadano del Congo Democrático) y a Alexandre Tati. Durante su captura, también sus esposas sufrieron la violencia de los soldados. Otras víctimas de la violencia de los soldados fueron: María Ndele, 22 años; Pedro António, 8 años;  Nataniel Gimbi, 50 años (disminuido físico). También fue atacada Maria Pedro, 33 años, de la aldea de Sevo de Buala, comuna de Necuto, quien recibió la violencia de los soldados que decían buscar a su marido.

2 de octubre de 2003 - A las 2,00 horas, en casa de sus padres, los hermanos Bernardo Antonio, 30 años, Antonio Simao, 29 años y José Massiala, 23 años, hijos de Marcos Afonso y de Helena Simba, naturales de Panga.-Mongo, regeduría de Panga-Mongo, comuna de Necuto, fueron detenidos, torturados y llevados al Batallón 708 por soldados de las FAA. Son civiles totalmente inocentes, certificado este hecho por el catequista y coordinador de la aldea, pero de todos modos fueron acusados de ser ex-combatientes del FLEC-FAC.

28 de septiembre de 2003 - Bien entrada la noche, militares de las FAA efectuaron una operación en la aldea de Panga-Mongo teniendo, como resultado, la detención y el encarcelamiento brutal de Joao Duda, 30 años, Buange Dunge, 23 años, y Duda de 17 años, este último, ciudadano de la República Democrática del Congo.

24 de septiembre de 2003 - José Buimi II, 45 años, raptado por militares de las FAA en la aldea de Vite Nova (municipio de Buco-Zau). Lo usaron una semana como "guía".

11 de septiembre de 2003 - Paulo Bilundo, 18 años, estudiante, natural de Chivula, fue salvajemente forzado a comer gindungo.

3 de septiembre de 2003 - André Baza, nacido el 10 de enero de 1965, fue maltratado por policías en el comando municipal de Buco-Zau.

2 de septiembre de 2003 - Joao Paulo Paiado, 34 años, hijo de Paulo Paiado y de Rosaria Madia, natural de Chinguinguili, padre de 9 hijos, fue maltratado por militares de Zala-Ngó, en la aldea de Pove, Regeduría de Bumelambuto. También fueron encarcelados y torturados su padre y su hermano, Paulo Paiado, 58 años, y Lourenço Mambuco Paulo, 23 años. También fue apresado y torturado el ciudadano de la República Democrática del Congo Ngoma Gabriel, trabajador de la hacienda de Joao Paiado.

30 de agosto de 2003 - Paulo Macuaco, hijo de Enoque Macuaco y de Alice Lilendo, nacido el 28 de junio de 1984, en Binga-Pequeno, municipio de Buco-Zau, fue maltratado y apuñalado en el abdomen.

28 de agosto de 2003 - Alberto Bungo, 36 años, detenido y apuñalado por un aspirante de las FAA, identificado como "el Rasgado". Estuvo detenido y fue torturado durante tres días.

28 de agosto de 2003 - Afonso Vidal Paca, 41 años, casado, padre de 7 hijos, fue amarrado y torturado por militares de las FAA en la aldea de Caio-Lintene, muncipio de Buco-Zau.

24 de agosto de 2003 - Alberto Nhimi, 31 años, hijo de Benjamin Alfredo y de Maria da Conceiçao, natural de Necuto, preso y mantenido durante cinco días en uno de los agujeros del Batallón 708, en la comuna de Necuto. También fue testificado como víctima de prisión y torturas el ciudadano José Kumbo, hijo de Alberto Mango y de Josefina Bumba.

23 de agosto de 2003 - Lucia Mbéula, 45 años, fue brutalmente atacada y golpeada por soldados de las FAA. por defender a su hijo, Lourenço Bernabé, 22 años.

20 de agosto de 2003 - Manuel Gomes, 22 años, y Alfredo Buza, de 20 años, ambos naturales de Caio Poba, fueron maltratados y perdieron todos sus bienes. Para salvar sus bienes de los soldados de las FAA los escondieron en las matas de su aldea, pero fueron igualmente encontrados y por ello torturados.

18 de agosto de 2003 - Joao Matoco, coordinador de la aldea de Cata-Liti, municipio de Buco-Zau, recibió, en su casa, la visita de dos soldados de las FAA, pertenecientes a la unidad de Buco-Cango. Los militares le exigieron su anuencia para que pudiesen tener relaciones amorosas con su hija Maria Conceiçao, de 15 años, y su sobrina Mónica Matoco, de 15 años. Como Matoco se negó, al tercer día los soldados las esperaron a la salida de la escuela, y de desde entonces, están desaparecidas.

14 de agosto de 2003 - María de Fátima, 45 años, viuda, natural de Chivata I (Caio-Contene), comuna de Necuto, fue apresada alrededor de las 20,00 horas por un grupo de militares pertenecientes al Batallón 708, que patrullaban la zona de Yema-Lintene, a 3 kilómetros de Caio-Contene. Fue interrogada y torturada por el Comandante Lacrau.

4 de agosto de 2003 - Luis Capita, 60 años, hijo de Capita Chibundo y de Celina Futy, natural de Chivata I, regeduría de Caio-Contene, fue amarrado y maltratado por militares del Batallón 708, estacionado en la comuna de Necuto.

27 de julio de 2003 - Joao Paulo Mavungo, 75 años, alcanzado en la pierna por los disparos de un soldado de las FAA, poco antes de la media noche, en la aldea de Mundo, municipio sede de Belize. El anciano salió del interior de su casa al oír cacarear a las gallinas y allí vió a un soldado de las FAA con una gallina en la mano. Dicho soldado fue reconocido como Mário, que al ser descubierto, disparó contra el aldeano.

24 de julio de 2003 - Joaquim Mibinda, José Ngoma 77 años, y  Tomás Macaia, 72 años, naturales y residentes de la aldea de Micuma II, sufrieron una emboscada de una patrulla de las FAA junto a la aldea. Fueron forzados a caminar durante dos días con la patrulla de las FAA que se encontraba buscando escondites del FLEC. Fueron intimidados varias veces mediante su colocación delante de pelotones de fusilamiento simulados.

4 de julio de 2003 - Joao Kumbo, 24 años, hijo de Alberto Tomás y de Helena Buanga, natural de Bembica, estuvo prisionero en un agujero del Batallón 708 de los comandos cazadores de Necuto, durante un día.

16 de junio de 2003 - Hilário Kinahimbo, 33 años, chofer del regidor de Belize, fue maltratado por militares de las FAA en la aldea de Mbombo-Pene.

22 de mayo de 2003 - Lando Muaca, 36 años, y Josefate Luemba, 67 años, fueron encontrados por un grupo de militares de las FAA, en el campo de labranza del primero en la aldea de Conde Lintene. Fueron capturados porque se hallaban en el campo de labranza fuera el horario estipulado para ello por las tropas de ocupación. El horario estipulado era de 8,00 a 16,00 horas y los aldeanos se encontraban trabajando a las 17,20 horas.

14 de mayo de 2003 - Carlos Luis Dunge, 31 años, también conocido como Edó, fue maltratado por seis militares de las FAA destacados en la comuna de Necuto. El joven ejercía actividad comercial en la comuna de Necuto. Fue abordado cuando descargaba mercadería en la aldea de Caio-Contene. Un oficial ordenó la confiscación de la mercadería, bajo la excusa de que dicha mercadería serviría para alimentar a los guerrilleros de FLEC. Como se negó, fue llevado, junto con su joven ayudante, al comando militar de Necuto. Allí estuvieron presos en un agujero de detención durante 15 días y sólo fueron sacados del agujero tres veces para ser interrogados.

6 de mayo de 2003 - Ana María Chilanda Bula, 16 años, maltratada por un cabo, identificado como de nombre Fernando, del Batallón BIQ-708, de los comandos cazadores. La joven declaró que se dirigió al soldado de las FAA para exigirle el pago de una deuda contraída por la compra de cigarrillos. El soldado desconoció la deuda y atacó a su víctima a golpes de puño que le ocasionaron lesiones en la cabeza que todavía presentan secuelas.

5 de mayo de 2003 - Ernesto Dumbi, 27 años, Vicente Sunda, 31 años, Dinis Simba y un ciudadano del Congo Democrático, de nombre Kakoko, desaparecidos después de ser abordados por militares del Batallón 709, estacionado en el municipio de Belize.

3 de mayo de 2003 - Cabo Lázaro Canhongo, 24 años, baleado por quien describió como su Comandante, el Coronel Nzau Toco Encomece, responsable por las tropas estacionadas en la comuna de Miconje, municipio de Belize.

14  de abril de 2003 - Alrededor de las 17,00 horas, un oficial de las FAA, identificado como Teniente Coronel Santos, del Batallón 704, golpeó violentamente, con la culata de su arma, al soldado Federico Caganjo, por el sólo hecho de haber sido encontrado hablando con una joven de la aldea.

21 de abril de 2003 - A las 17,00 horas. Marcos Macosso, 60 años, fue raptado en casa de sus hijos en el barrio de Tchiweca, junto al aeropuerto de Cabinda, por ocho militares de las FAA, entre los cuales se hallaban un Mayor y un Capitán, pertenecientes a la Policía Militar del Comando Regional. Carolina Macosso, 36 años, hija primogénita de la víctima, se animó a denunciar públicamente el hecho en la Radio Comercial de Cabinda, pero igualmente no evitó que sus cinco hermanos también fueran brutalmente atacados.

15 de abril de 2003 - Tomás Lelo, afirmó ser utilizado como guía por comandos cazadores de las FAA destacados en Belize, para indicar un supuesto escondite de FLEC. Tomás Lelo testificó que cuando llegaron al lugar no había ningún escondite de FLEC y sí, por el contrario, sólo pobladores civiles. Testificó que igualmente fueron atacados y que hubo 50 víctimas civiles inocentes, entre muertos y heridos. Los soldados abrieron fuego contra una aldea de Alto-Sundi, al sur de la comuna de Miconje por un tiempo de dos horas, sin que del otro lado -del de los civiles- se verificase ninguna respuesta armada.

9 de abril de 2003 - Carolina Mataia, 29 años, Marta Tchelika, 41 años, Essingo Goma, 36 años, Paula Mambuco, 40 años, Valeria Maia, 33 años, Ariete Jorge, Maria Quitexe y María Polo 39 años, fueron violentamente agredidas, en la aldea de Tando-Zinze, municipio sede de Cabinda por agentes de la Policía Fiscal. Las señoras se hallaban dentro de un camión en el que transportaban madera y carbón que habían adquirido para la reventa en su ciudad. Fraguando un control, los Policías Fiscales exigieron a cada una suma de dinero para ser liberadas (si no querían ser apresadas) o bien para evitar la confiscación de la mercadería. María Polo, integrante del grupo de mujeres comerciantes, denuncia también que fue víctima de un intento de violación por parte de los policías. Como la mujer se resistió, los demás oficiales obligaron a bajar del camión a sus compañeras, que fueron salvajemente atacadas y golpeadas.

3 de abril de 2003 - José Vindo, ex combatiente de FLEC, fue golpeado por los comandos de las FAA en presencia de su familia.

1 de abril de 2003 - Felipe Dembe Jesus, 23 años, y Samuel Cando, 43 años, profesores, se dirigían desde Buco-Zau donde vivían para su ciudad de trabajo, Muanza, cuando cayeron en manos de los comandos de las FAA. Los acusaron de ser de FLEC y fueron brutalmente atacados.

29 de marzo de 2003 - Las FAA liberaron, luego de muchas presiones internas, a 260 civiles que se hallaban mantenidos en cautiverio, durante tres meses, en Alzira da Fonseca (municipio de Buco-Zau). Mujeres y niños constituían la mayoría de los detenidos, que habían regresado de los bosques durante la ofensiva de las FAA contra bases militares de FLEC-FAC.

27 de marzo de 2003 - Alexandre Bula Victor, 43 años, hijo de Victor Nhema y de Ana Chibinda, padre de 18 hijos, fue detenido a media noche por un grupo de las FAA, en su casa de la aldea de Caio-Contene. Los soldados de las FAA se lo llevaron en presencia de su mujer y de sus hijos para el cuartel Vitrina. Fue obligado a ser guía de las tropas en varias operaciones y luego liberado, pero cuando fue liberado y por miedo a perder su vida y a represalias contra su familia, abandonó su aldea y se marchó en solitario al municipio sede de Cabinda.

24 de marzo de 2003 - Paulo Tati, fue detenido por un oficial de las FAA, conocido como Capitán Cabinda, en la aldea de Isusu, cerca de 20 kilómetros del municipio-sede de Cabinda, bajo sospecha de ser informante de FLEC.

24 de marzo de 2003 - Vicente Matias Mbuiti, 37 años, natural de Cata-Chivava, comuna de Necuto, fue apresado y llevado de la escuela en la cual enseñaba. El operativo fue llevado a cabo delante de sus propios alumnos por soldados de las FAA. Este tratamiento le fue dado por ser sobrino de Alexandre Bachi (Stick), ex jefe del estado mayor de FLEC-FAC.

16 de marzo de 2003 - Januário Dembe, 55 años, regidor de Bembe Mbote, aldea de Caio-Maiombe (comuna de Necuto) conducía su automóvil marca Ford, cuando fue abruptamente detenido por un militar de las FAA que exigía que lo llevase gratuitamente para el lado contrario al que la víctima se dirigía. Como Dembe se negó, lo hizo bajar del auto junto con sus dos pequeños hijos, y comenzó a dispararles. Dembe recibió heridas en el torso, los niños salieron ilesos, el auto, fue totalmente baleado. El oficial de FAA dejó de disparar sólo cuando se acabaron las balas del arma.

3 de marzo de 2003 - Feliciano Conde, 21 años, hijo de José Duca y de Marta Pambo, fue golpeado en el destacamento militar de Cata-Buanga, comuna de Necuto.

2 de marzo de 2003 - Joana Macaia, 55 años, de la aldea de Ntsaca, fue golpeada y metida en un agujero de detención durante tres días, en la unidad especial de Belize.

26 de febrero de 2003 - Ciudad de Cabinda. El joven André Quibindo, 26 años, trabajador de la estación de servicio Serrano, se encontraba en su puesto de trabajo de mañana muy temprano y antes de la llegada normal de clientes. Llegó el procurador provincial Pascoal Joaquim, para abastecer su automóvil. Como todavía no era el horario de atención de clientes, abrió de manera excepcional el portón para abastecer el automóvil del funcionario. Cuando el tanque estuvo lleno, el funcionario le pagó el combustible, pero el trabajador le dijo que no tenía cambio porque era muy temprano y no había atendido a nadie todavía. Si tenía billete más pequeño, le preguntó. Entonces, bajó del auto el guardaespaldas del funcionario quien le dijo a Quibindo si no sabía con quién estaba hablando y comenzó a pegarle de manera imprevista y salvaje. Un compañero de trabajo quiso interceder por Quibindo, pero fueron ambos llevados detenidos al Comando Municipal de la Policía, bajo aclaración de que sólo serían liberados luego de besar los pies del procurador, esto por testimonio de presentes en el momento. Quibiendo fue encerrado en una celda de incomunicación por cinco días sin recibir alimentos ni visitas.

18 de febrero de 2003 - Gabriel Buku, 46 aos, padre de 8 hijos, viajaba de San Pedro, Povo Grande, lugar de la nueva plaza de la ciudad de Cabinda, en uno de los autocares de Giracab. Dentro viajaban algunos militares. Antes de que llegaran a su destino, los militares dirigieron gestos amenazadores y ofensas a los pasajeros que estaban frente a ellos, en el corredor del autocar. Gabriel Buku, les pidió calma. Fue agredido con violencia. El sargento de las FAA conocido como  "Sete Vidas" fue uno de los agresores. Los militares quitaron a Buku su documento de identidad y su credencial de conductor. El agredido, en un acto de valentía, se dirigió al Batallón de Ntó, unidad a la que pertenecían sus agresores, pero la denuncia no prosperó, como era de esperar.

21 de enero de 2003 - Los sargentos Sebastiao Matange Luemba y José Guima Franque, después del cumplimiento del servicio militar en el sur del país, se dirigían a Tando-Zinze para ver a sus familiares. En la comuna, parientes y amigos los recibieron con gran algarabía luego de tanto tiempo fuera de la aldea (3 años). De inmediato y sin causa que lo justificase fueron acusados de ser colaboradores de FLEC-FAC y colocados por soldados de las FAA, cada uno de ellos, en tambores de 200 litros con agua. Luego de dos días fueron liberados por orden del Comandante Petróleo.

20 de enero de 2003 - fue liberado Ivo Macaia, 44 años, hijo de Estanislau Baxi Codo y de Matilde Yoca, natural de Ganda Cango, municipio de Belize, que fue detenido el 20 de noviembre de 2002 y cuyo caso ya había sido reportado en el primer informe sobre los Derechos Humanos en Cabinda, que se llamó "TERROR EN CABINDA- 2002".

6 de enero de 2003 - 23 militares pertenecientes a las FAA fueron golpeados y dos heridos a tiros por colegas suyos cuando, supuestamente, trataban de desertar por vía marítima.

15 de diciembre de 2002 - Fueron detenidos Francisco Antonio Bras Tati, 52 años, y Rafael Ngaca Gomes, 37 años. Se los llevaron luego de un operativo general en la aldea de Ncaca, comuna de Tando-Zinze, municipio de Cabinda, por el que sacaron a todos los habitantes de sus casas a las 23,00 horas. También fue detenida la señora Verónica Ntoto, 33 años, para que denunciase el paradero de su esposo. Fue detenida durante tres días y luego trasladada a otra unidad vía helicóptero.

14 de diciembre de 2002 - Un grupo de militares de FAA detuvieron en la madrugada, en la aldea de Seva, comuna de Necuto, a 8 personas, incluyendo al coordinador y al secretario de la aldea. Fueron amarrados con cuerdas y torturados sin alegato de ninguna causa. Sus nombres eran: Manuel Nguimbi, Rafael Ndotchi, Bonifácio Nkumbo Mavungo, André Nduli, Gilberto Puati, Martins Yanga, Blaise (ciudadano de la RDC) y Ntoto Luemba.

6 de diciembre de 2002 - José Simarro 28 años, desaparecido y Gabriel Malond, 32 años, mutilado, después de ser detenido. Fueron interceptados por 5 militares de FAA, del destacamento de Alzira da Fonseca, pertenecientes al Batallón 704 de Buco-Zau.

23 de noviembre de 2002 - Sebastiao Lembe, 71 años, golpeado violentamente por militares de las FAA por no saber hablar portugués.

19 de noviembre  de 2002 - María Rosa, 26 años, fue alcanzada por una bala en la pierna, durante un ataque de las FAA contra la aldea de Mbata--Bungo.

18 de noviembre de 2002 - Operaciones militares desencadenadas en la aldea de Ncaca, comuna de Tando-Zinze, municipio de Cabinda, produjeron la captura de Francisco Liberal de 31 años.

18 de noviembre de 2002 - Lourenço Gomes Pitra, 34 años, padre de 5 hijos, fue detenido en la Unidad Militar de Matondo. Alrededor de las 12,00 horas, 3 soldados de FAA, entraron en su casa, en la aldea de Mazengo, al sur de la ciudad de Cabinda, cuando apilaba los ladrillos que se encontraba fabricando. El detenido fue salvajemente agredido no sólo por sus captores, sino además, por el comandante de ellos, el General Luis Mendes. Luego de varias sesiones de golpes, el detenido fue llevado a dar un "paseo" en helicóptero. Allí el General Luis Mendes sacó la cabeza del detenido fuera del helicóptero y lo interrogó sobre su supuesto conocimiento de bases de FLEC-FAC bajo amenaza de tirarlo del helicóptero. Luego de ese viaje, fue obligado a prestar tareas de tipo militar, y pudo escapar el 23 de abril de 2003.

24 de octubre de 2002 - Lourenço Gomes Pitra, durante su calvario y al pasar por la Unidad de Prata, testificó la muerte, en forma cruel, de un hombre de cerca de 40 años, que trabajaba apenas en ropa interior y tenía ya la cabeza vendada a causa de una herida. La víctima, según testificó Gomes Pitra, fue asesinada de un tiro en la cabeza, a quemarropa, acusado de ser guerrillero de FLEC-FAC. Gomes Pitra testificó que el mismo General que lo tenía detenido bajo sus órdenes le indicó que ese sería su mismo destino si no colaboraba.

 

VÍCTIMAS DE MINAS.

5 de octubre de 2003 - Un camión militar de las FAA, de marca KAMAZ, transportando agua, accionó una mina en un lugar entre las aldeas de Talicuma y Talibeca, cerca de 20 kilómetros al norte de la ciudad de Cabinda, causando la destrucción del vehículo y la muerte de sus ocupantes.

3 de enero de 2003 - 9,00 horas, Beatríz Bumba, 51 años, accionó una mina, en la localidad de Bitchequet, municipio de Cacongo. La señora perdió la pierna derecha y recibió heridas graves en los brazos y en la otra pierna. La víctima es viuda y madre de 10 hijos.

21 de noviembre de 2002 - José Gimbi Tati, 28 años, murió accionando una mina anti-personas, en la aldea de Pumbo Chionzo, municipio de Buco Zau

 

ALDEAS DESPOBLADAS O DESAPARECIDAS.

Como consecuencia de las acciones militares, a lo largo del año 2003, varias aldeas fueron arrasadas, como el caso de Khoyi, en la comuna de Miconje (municipio de Belize) cuyos aldeanos fueron prácticamente diezmados. En otros casos, debido a constantes presiones militares, los aldeanos abandonaron sus casas en masa en busca de refugio en los Congos, en las selvas y en zonas más seguras.

 

He aquí la lista de aldeas despobladas y/o desaparecidas: Municipio de Belize: Miconje Velho, Kicocolo, Kimbede, Seke Banza, Kimbama, Khoyi, Vako II (comuna de Miconje). En la zona de Mombo Pena, desaparecieron las poblaciones de Mongolu, Khengue y Mbata-Banga. En la zona de Nsaka desaparecieron las poblaciones  de Mazinga, Kindamba y Nkandikila. En la zona de Luali, desaparecieron las poblaciones de Ntaca y Ditadi. Municipio de Buco-Zau: Tsaka, Viedi, Thando, Kissungo, Kingubi, Tsuka-Kingubi, pertenecientes a la comuna de Necuto.    

   


 

MENU - INDICE